31,3 kilómetros cuadrados de terreno

Drones y satélites vigilan 35 laderas para evitar su caída en las carreteras vizcainas

La Diputación innova con nuevas tecnologías para una labor que ahorra miles de horas de trabajo y cortes de vías

01.02.2020 | 06:21
El diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, mira la pantalla del controlador que dirige el dron, antes de inspeccionar la zona del mirador entre Bakio y Lemoiz.

Bakio - El ojo del gran hermano vigila Bizkaia desde el espacio. Especialmente 35 laderas y pendientes ubicadas sobre carreteras de la red foral, las cuales suman 31,3 kilómetros cuadrados de terreno, es decir, el 1,4% del territorio. Una vigilancia preventiva que utiliza satélites que sobrevuelan Bizkaia a 700 kilómetros de altura cada seis días y drones especializados que obtienen imágenes de recovecos y zonas de imposible acceso.

El diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Imanol Pradales, presentó ayer estas innovaciones tecnológicas en el programa de control y seguimiento de taludes y laderas en una de esas zonas sensibles, el monte Jata entre Bakio y Lemoiz. El corrimiento de una ladera en Larrabetzu en febrero de 2018, que supuso el corte de la carretera durante varios meses y casi atrapa un coche, fue un punto de inflexión para el departamento. Entonces decidieron incorporar estas opciones tecnológicas para conocer al detalle el estado de las pendientes ubicadas por encima de los taludes que lindan con las arcenes viarios.

El año pasado el ente foral analizó 2.220 kilómetros cuadrados para evaluar la propensión del terreno a sufrir deslizamientos, concretando los 35 puntos referidos con más riesgo, la gran mayoría ubicadas en zonas de costa o cercanas a ella.

Las imágenes captadas desde los satélites cubren todo el territorio y al compararlas con las fotos anteriores se identifica con precisión casi milimétrica cualquier desplazamiento de los puntos de referencia. De este modo se obtiene un mapa de movimiento muy completo de la zona de estudio.

El uso de drones es el siguiente paso, como se puedo comprobar ayer en directo. En poco más de quince minutos, el aparato tomó imágenes y filmaciones de una amplia zona que por medios tradicionales hubiera supuesto más de tres semanas de trabajo a pie de monte y costa. El diputado especificó que "antes ocurría que en zonas de difícil acceso o muy frondosas, como esta donde estamos, tardábamos días e incluso semanas para saber dónde se había producido el origen de un desprendimiento. Con esta nueva tecnología en 24 o 48 horas tenemos esa información". Pradales valoró que "esta es una inversión preventiva que redunda en una mejora de la seguridad para los usuarios de las carreteras". El objetivo es anticiparse a posibles problemas de deslizamientos que puedan ocurrir, ya que según dijo el diputado, "nuestra orografía es la que es y estamos en un país donde llueve mucho".

El control satelital y el uso de drones "permite anticipar dónde puede haber deslizamientos y poner las medidas oportunas para evitarlos con una mayor rapidez en la capacidad de respuesta", resumió.

Según explicó Pradales, el departamento ha invertido en los últimos seis años 9,8 millones de euros en esta labor preventiva y en el aseguramiento y anclaje de 134 taludes. Hace seis años estaban controladas 850 zonas inclinadas, el pasado año se cerró con 1.195 inventariadas y para este año se espera añadir varias decenas más, al incluirse en el listado aquellas áreas colindantes con las carreteras por las que circulan de media hasta un millar de vehículos cada día.

La vigilancia de todos los taludes es continua y al menos se coteja su situación dos veces al año, mientras que los que han generado problemas con anterioridad cuentan con diferentes herramientas in situ que toman medidas de posibles deslizamientos.

El subdirector foral de Gestión de la Red Viaria, Carlos Estefanía, destacó algunos dispositivos como "los inclinómetros, dianas de referencia y células de carga" que anteriormente tenían que ser visitados en los lugares donde están colocados para recoger los datos que arrojaban. En total, suman alrededor de 300 elementos medidores de diferentes tipos. Todos ellos ya no son necesarios. Las nuevas tecnologías permiten recoger en directo todos los datos arrojados por estos instrumentos y enviarlos a una central de control. "Y en caso de superar el umbral que se haya estimado para ese talud, el sistema lanza una alarma", detalló Estefanía. Será entonces cuando los técnicos forales acudan al lugar para determinar qué es lo que ha causado el aviso y tomar las medidas necesarias.

Al detalle

La cifra

1.195

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