El contagio de la ‘Fiebre negra’ dobla las ventas
El Black Friday cumple con las expectativas y genera un importante movimiento en el consumoPor El Corte Inglés de Bilbao pasaron unas 75.000 personasColas en las cajas y aparcamientos llenos, en una jornada de locura
Bilbao - No fue un viernes negro, fue un viernes redondo y de locura consumista de la que pocos pudieron librarse. Incluso los más escépticos terminaron atrapados en la euforia que llega con el último viernes de noviembre. “Estoy cansado de tanto Black Friday. Nos lo meten hasta por las orejas”, confesó Julen, quien al final terminó comprándose una agenda de 2018 con un 20% de descuento.
La fiebre del Viernes Negro llenó ayer calles y tiendas del territorio vizcaino de ansiosos consumidores en busca de productos con descuentos que alcanzaron hasta el 50 y 60%. Ropa, calzado y productos de electrónica fue lo que más se vendió ayer. Las expectativas eran buenas, pero, según las primeras estimaciones del sector, las ventas se han duplicado respecto al año pasado. “No nos podemos quejar. El año pasado fue bueno, pero este año está siendo mucho mejor. Hay mucha más gente que se ha lanzado a comprar, no solo en tienda física, sino también por Internet”, destacó la dependienta de una firma textil catalana, ubicada en la Gran Vía bilbaina. En la capital vizcaina más de 300 establecimientos se sumaron a la iniciativa importada de Estados Unidos. Por El Corte Inglés de Bilbao, que ofreció descuentos del 40% en más de 2.000 productos, pasaron a lo largo de la jornada de ayer en torno a 75.000 personas. Si por la mañana el ir y venir de consumidores fue “espectacular”, por la tarde, según fuentes de los grandes almacenes de la villa, ya no entraba ni un alfiler. Pero se prevé que el movimiento de compras se prolongue a hoy, ya que gracias al Super Black Friday ofrecieron un 25% de regalo adicional en moda, lencería y zapatería para canjearlo hoy o el lunes.
El Black Friday ya está incluido en la agenda de los consumidores que salen a la calle para adelantar sus compras navideñas. Eso sí, la gente tuvo que armarse de paciencia y aguantar el sofocante calor que hacia en el interior de los establecimientos. Sin embargo, mereció la pena la búsqueda de los descuentos más atractivos. “Me he comprado un abrigo, un vestido y unas botas. Me he ahorrado unos 95 euros y estoy encantada”, relató, con una sonrisa, Joana, de Santurtzi. Eso sí, esperó más de diez minutos en la cola para probarse la ropa que había elegido y otro tanto para pagar. “Ya sabes lo que toca en un día como este, pero si quieres comprar con ofertas es un precio que hay que pagar”, expuso con resignación. Las dependientas de las tiendas no daban a basto. Corrían de un lado al otro con los burros repletos de ropa. Mientras tanto, las clientas señalaban en sus móviles las prendas que ya habían visto en la página on line. “He visto en Internet un jersey, pero no lo veo en tienda. Hay tanta gente...”, dijo agobiada una joven estudiante de Derecho que se escapó de clase para darse un capricho.
Madrugar Hubo que madrugar. Solo el más rápido y avispado conseguía hacerse con la deseada prenda. Así lo comprobó Eider de Gernika. Había fichado un abrigo color camel que intentó comprarlo la noche anterior por Internet, pero estaba agotado en la web. Solo le quedaba la posibilidad de madrugar y de hacerse con él en la tienda. Pero no le sirvió de mucho. El último abrigó de ese color pasó delante de sus narices en los brazos de otra joven que había llegado antes que ella. “Cuando le he preguntado a la dependienta por él y me ha dicho que ya no había más no me lo podía creer. ¿Con todos los abrigos que hay por qué ese?”, comentó. Al final se compró el mismo, pero en negro. “Me queda monísimo”. Maitane San Miguel aprovechó que entraba a trabajar a las 14.00 horas para sumergirse también en el Black Friday. “Llevaba años sin bajar a rebajas, pero este año tanto Black Friday, Black Friday... no he podido resistirme. Como necesito comprarme ropa he decidido aprovechar”, relató a DEIA. A las 9.30 de la mañana la gente ya esperaba para acceder a El Corte Inglés en Gran Vía. “Esto es mucho peor que en rebajas”, comentaba Marisa Sánchez que decidió cogerse el día libre para aprovechar y adelantarse a los regalos de Navidad. “Ya he comprado los regalos para mi madre y marido. Me faltan los de mi hija, pero ya sé lo que quiere así que voy a tiro fijo”, relató. No tenía prisa. Marisa es una experta en esto de las ofertas. Tal y como solía hacer en el arranque de las rebajas esta vecina de Durango dedicó la jornada completa a perderse por las tiendas de la capital bilbaina y aprovecharse del mayor número de descuentos. “He comprado un móvil a mitad de precio. Costaba 450 euros”, aseguró.
Lo peor de un día como el de ayer fue tener que hacer cola para todo. Para probarse ropa, para pagar, para tomar el ascensor, subir por las escaleras mecánicas de las tiendas, para acceder a los aparcamientos ubicados en diferentes puntos de la ciudad. De hecho, para las 11.30 horas los garajes de El Corte Inglés, Azkuna Zentroa y del Ensanche ya estaban completos: “He tardado en aparcar más de una hora. Todo estaba lleno”, dijo Luisa. Lo cierto es que el Black Friday logró atrapar este año, con más intensidad si cabe, tanto a los consumidores vizcainos como a los comerciantes que ofrecieron ayer descuentos, en algunos productos seleccionados, de hasta el 50%. “Solo tengo ofertas hoy en todos los productos. Las formas de consumo han cambiado y si hace tres años nadie se sumaba a este iniciativa este año el que no se apunta se queda atrás. Siempre que nos beneficie a todos es bueno y debemos de aprovecharnos. El problema es que algunos se tiran toda la semana con los precios especiales”, apunta el responsable de una tienda de ropa del Casco Viejo de Bilbao.