Un hombre que se desnuda... ¡el alma!
POR una necesaria economía de palabras, la adaptación de la obra de Quevedo que ayer se estrenó en el Teatro Arriaga lo hizo con el título Sueños tras pasar por las manos y la artesanía teatral de Gerardo Vera en la versión de José Luis Collado. Digo lo del ahorro porque en verdad la obra inspiradora, propia del propio Francisco de Quevedo y Villegas se titulaba Los sueños y discursos de verdades descubridoras de abusos, vicios y engaños en todos los oficios y estados del mundo. Dice el programa de mano que la obra relata los avatares del hombre, su vida y la agonía previa a su muerte, sus recuerdos y sus obsesiones, sus amigos y sus enemigos, sus amores y sus decepciones. El testamento de un artista, pero sobre todo de un hombre al límite en un tiempo en el que ya no se podía soñar. La realidad del XVII era tan contundente que “solo se podía vegetar o vivir en carne viva”.
Por ese arte de birlibirloque tan propio del teatro, Juan Echanove se convierte en Quevedo sobre la escena. Le acompañan en la interpretación Ángel Burgos, Markos Marín, Antonia Paso, Beatriz Argüello, Marta Ribera, Chema Ruiz, Críspulo Cabezas, Eugenio Villota y Abel Vitón, actores y actrices todos caracterizados con blancos ropajes de pobre, obra de Alejandro Andújar, en una producción que corre a cargo de Mikel Gómez de Segura y Zuriñe Santamaría para la ocasión. Quevedo, aquel hombre de lengua larga y viperina, uno de los más grandes de la literatura, que mostró su clarividencia cuando dijo, entre otras mil y pico verdades, aquella de que todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parece, aparece desnudo en escena. Desnudo de alma quiero decir, que no está Juan ya para según qué enseñanzas.
interesados Vista la sabiduría popular que gastaba el pendenciero Francisco una legión de interesados se acercó ayer hasta el patio de butacas del Teatro Arriaga para presenciar el estreno en Bilbao. A la cita no faltaron Koldo Narbaiza, el dramaturgo David Barbero, Esteban López, Mari Carmen Penalba, María Luisa Sánchez, Laura Sánchez, Mari Cruz Rad, Ascensión Gil, Teresa Sánchez, José Ignacio Zabala, Rosario Rey, Itziar Ruiz, Natxo de Felipe, el viejo espíritu de Oskorri; Marta Quintana, Mikel Martín, Lourdes Fernández, Charo Fernández, Alberto Martínez; jóvenes como Edorta Gamboa, Ana Cagigas, Verónica Pardo y Hegoi Monge; Alberto Zudaire, las hermanas Marije y Begoña Gandariasbeitia, hijas de la alta cuna de la cultura; Iker Alonso, Joseba Izagirre, Alazne Uriarte, Begoña Igartua, Matxalen de las Heras, Isabel Martínez, Olatz Mendibelzua, Blanca Oñaederra, Mikel Garay, Ixone Ortuzar, Ander Etxebarria, María José Garate, Idoia Muñoz, Unai Martín, Ainara Eguskiza y Koldo Maguregi, entusiasmados con la oportunidad, y así todo un elenco de hombres y mujeres que, en el papel de espectadores, lo bordaron.