aHORA el escenario es triste y pesaroso, pero pronto volverá a escucharse el bullicio de la actividad escolar. Para el próximo curso que comenzará en septiembre de 2018 está prevista la apertura de Osotu, un centro educativo con una nueva metodología “basada en la educación emocional, que nos distingue del resto”, según explica Mari Mar Hernández, una de las promotoras del proyecto.

Más de 300 chavales ya están matriculados en una iniciativa que aprovecha “el entorno natural” y que la comunidad de la comarca encargada también la bendice. “Nos sentimos felices por el apoyo que estamos recibiendo; nos llama muchísima gente de la zona solo para decirnos que les alegra que vaya a haber otra vez un colegio en este lugar”, agradece.

El cierre de Cooperativa de Enseñanza de las Encartaciones, conocida popularmente en la zona como Coenen por su acrónimo, tuvo lugar en 2009 ante la caída de las matriculaciones que para aquel cursos solo se habían solicitado noventa. Supuso un duro golpe para la comarca entonces en la fase inicial de una crisis económica que se ha llevado por delante también numerosos emblemas del sector industrial encartado. Sin ir más lejos, a pocos metros del centro escolar le acompañan pabellones vacíos que en su día albergaron tiendas de muebles.

La triste noticia ponía fin a 42 años de enseñanza cubriendo todas las etapas formativas, desde Infantil hasta Bachillerato. Y, aunque al consumarse el cierre el Ayuntamiento de Güeñes lanzó un llamamiento al Gobierno vasco, entonces presidido por Patxi López, para que adquiriera las instalaciones con el objeto de impartir Formación Profesional, el complejo se ha ido deteriorando en estos años por el paso del tiempo en inactividad y el vandalismo.

El colegio contaba con salón de actos, sala de música, y audiovisuales, biblioteca, tres laboratorios, cinco aulas de informática y nuevas tecnologías gimnasio cubierto, 9.000 metros cuadrados de zonas verdes, y campos multideporte y más de veinte aulas.

Toda esa distribución pasará a la historia con la profunda reforma que planea el proyecto Osotu, con “plantas diáfanas en las que se ubiquen cuatro grupos por aula”, intentando preservar todo lo que puedan.

Profunda reforma Por ejemplo, “el comedor y las oficinas continuarán donde estaban”. Los cacos han arrasado con tuberías y cables, pero, salvo contingencias de ese tipo, “creemos que no requerirá una obra mayor, sino un trabajo de rehabilitación”. En una primera fase se acometerá “el 80% de la labor, mientras que aparcaremos uno de los edificios para el final”. De momento, “vamos a dar desde los 3 años hasta Segundo de ESO”, con más de 300 alumnos inscritos de cara al curso 2018-2019 y una demanda “procedente de todo Bizkaia, tanto de Enkarterri como de Ezkerraldea, Eskuinaldea, Nerbioi o Kostaldea”, enumera. Para ello se podrán desplazarse a Güeñes en los servicios de autobús que el centro habilitará.

Estudiarán con una pedagogía “activa, en la que aprenderán haciendo y con todo el cuerpo”. “Existen centros similares, pero seremos los primeros en abordarlo de forma integral, mezclando edades y aprendizajes heterogéneos”, explica con pasión. Así “el alumno aprenderá y experimentará desde la libertad. Habrá clases magistrales o talleres de aprendizaje, todo ello de acuerdo al plan Hezi Berri 2020 del Gobierno vasco”, añade.

Y los exámenes no serán un trámite obligatorio. “Está claro que se los encontrarán en la vida adulta y son útiles, pero no conviene calificar al estudiante solo en base a eso”, argumenta. También han pensado en poner en marcha más adelante una escuela de música reglada y “hemos hablado con Digipen para enseñar programación y robótica, alternativas que se acerquen a nuestra visión en un centro que estará homologado”.

Dispondrán de dos líneas educativas que “empezarán 18 profesores con la idea de alcanzar los cuarenta en el futuro”, a medida que se vaya expandiendo el itinerario hasta completar el recorrido por las aulas hasta los 18 años, con el euskera como lengua vehicular e importante peso del inglés.

Recalan en Güeñes tras una intensa búsqueda por diferentes municipios vizcainos y recomendados por un conocido. Cuando vieron por primera vez las instalaciones del antiguo Coenen supieron que habían encontrado lo que buscaban. El paisaje en plena naturaleza ofrece una aproximación a la vida rural de la que se carece en las ciudades y en el centro Osotu están dispuestos a explotarlo al máximo. “Un vecino de los alrededores se ofreció a ayudarnos si creábamos una huerta en el colegio” y no lo descartan.

Fue en 2015 cuando maduraron la idea de sumar a la oferta educativa encartada un centro que en un principio iba a dar sus primeros pasos solo con estudiantes de Secundaria. Sin embargo, “las familias nos demandaban más” y acabaron expandiendo el currículum.