BILBAO. Son los planos y el informe técnico de la llegada del Tren de Alta Velocidad (TAV) a la estación de Abando soterrada que el ministro de Fomento, la consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno vasco y el alcalde de Bilbao extendieron ayer sobre la mesa en la reunión que mantuvieron en Madrid para dar vía libre al proyecto.

Un documento, al que ha tenido acceso DEIA, que marca las fases del proyecto, su presupuesto y el calendario previsto. Un cronograma que tiene como gran hito la llegada del TAV a Abando en el segundo trimestre del año 2023 y soterrar el resto de líneas de cercanías de Renfe y Feve para finales de 2027.

La propuesta elaborada por Euskal Trenbide Sarea (ETS), el gestor ferroviario vasco, va a ser la columna vertebral del desarrollo de las obras. La futura estación se ubicará bajo tierra en dos niveles. Al más profundo, o planta -2, llegarán los trenes de alta velocidad, hasta ocho convoyes distribuidos en cuatro andenes centrales. El nivel -1 atenderá en cinco vías las tres líneas de Cercanías de Renfe y en otras tres el servicio de Feve que llega desde Enkarterri y Cantabria.

La propuesta de ETS rebaja la altura de la losa de la cubierta de la estación al nivel de la calle Bailén y Hurtado de Amezaga (los andenes actuales están a 10 metros de altura de media) lo que permite una mayor integración urbana de la parcela de casi 91.000 metros cuadrados que se va a liberar. Otro elemento técnico de calado es la reducción de 79 a 72 metros de la anchura entre pantallas del recinto ferroviario. Con ello, se consigue simplificar las fases de la obra y poner primero en servicio las vías de la alta velocidad, manteniendo los rieles de Cercanías en la playa de vías actual. Además, el proyecto vasco aglutina en un edificio común el acceso de los viajeros a todos los trenes. Para que sea posible, se construirán en paralelo la estación y un nuevo túnel de acceso de doble vía, tal y como se acordó ayer. La propuesta se acomete por fases que se van a poder aprovechar en la situación definitiva de la estación.

La primera fase es clave. En la misma se excava la gran zanja entre pantallas de la futura estación que se ubicará entre la gran cubierta actual de Abando y la calle Bailén. También se horada el túnel de 2,1 kilómetros de largo entre La Peña y Abando, para que puedan llegar en doble vía los trenes de alta velocidad. Tras estos dos grandes retos constructivos entrará en servicio el TAV en su nivel -2 en el segundo trimestre de 2023, con acceso de viajeros provisional desde el edificio de la estación de La Concordia. Esta fase mantiene el servicio de Cercanías con su configuración actual de 8 vías, aunque los viajeros de Feve solo podrán llegar hasta la estación de Ametzola. Permitirá ya liberar casi 20.000 m2 de superficie para aprovechamientos urbanísticos y generar un parking para la estación del TAV en la propia cubierta.

Líneas de Cercanías

La segunda fase lleva las vías de Feve al nivel -1 de la estación tras construir un falso túnel entre el existente de Ame-tzola y el recinto de pantallas de la nueva estación. Su ejecución requiere dar de baja dos vías de Cercanías manteniendo el servicio en las restantes. La fase finaliza a finales de 2023 con la entrada en servicio de los andenes subterráneos de Feve. Las obras son compatibles con la explotación del TAV en la planta inferior.

Mover la línea de Renfe que viene de Orduña es la tercera fase que estará lista a finales de 2024. En esta etapa se lleva a cabo el rebaje parcial de la actual altura de los andenes y se actúa a lo largo de la trinchera de Cantalojas hasta alcanzar el nivel -1 donde entran en servicio tres vías para la C3.

Los trenes que llegan de Muskiz y Santurtzi alcanzarán sus andenes definitivos en la cuarta fase, con lo que concluye las obras bajo tierra en el último trimestre de 2026. En paralelo, se levantará en superficie el edificio de viajeros situado sobre el recinto soterrado. La última etapa de esta fase es las obras de aparcamiento subterráneo en 4 plantas previsto junto a la nueva estación. La quinta fase será el cubrimiento de la trinchera de Cantalojas que se prevé finalizar a finales de 2027 y no afectará al tráfico ferroviario en ningún momento.