dESDE ayer es bien sabido que gastan lengua de víbora. A nada que el inminente jueves de Pasión luzcan fornidos como búfalos, la tradicional Regata Ingenieros-Deusto que evoca a esa otra reganta tan legendaria, el duelo Oxford-Cambridge que se libra en aguas del Támesis desde 1856, será un mayúsculo espectáculo. Queda un tiempo hasta entonces, pero la avenida de esta batalla naval que soltó amarras en 1981 merced a la idea y el empuje de José María Gorostiaga guarda como oro en paño sus solemnes rituales. Uno de ellos es el Desafío -escrito así, con mayúsculas...- que se lanzan entre estudiantes de la Universidad de Deusto y la Escuela de Ingenieros de Bilbao, dos instituciones con más de un siglo a sus espaldas. El día que leven anclas partiendo de Erandio y remontando la ría del Nervión hasta las boyas de meta, situadas en el Ayuntamiento de Bilbao, no habrá amigos entre las tripulaciones. Se rema a cara de perro, con el orgullo de la victoria como principal recompensa, amén de dejar grabada su victoria en la bandeja de la Regata, dentro del más estricto espíritu deportivo y universitario y ganarse el derecho al recochineo con el vecino.

Llegará la hora de mojar los remos, claro. Pero hoy vengo a contarles cómo Jon García, emisario de Deusto, y Maialen Arrazola, embajadora de Ingenieros, se lanzaron los remos de manera simbólica sobre la alfombra del hotel Carlton, otro de los grandes arquetipos de la ciudad. “Escuela de aprendices de ingenio que realizan cachivaches y máquinas...” dijo Jon en la tarde, mientras Mailen, evocó a Piru Gainza y el histórico “hasta el año que viene” que le soltó a Franco para replicarles a los vecinos de la margen derecha de la ría que dan por concluido el periodo de gracia concedido, con el que explicó el porqué de la ventaja en el palmarés de los deustoarras.

padrinazgos La cita se concertó por iniciativa del PRIDE, club promotor de la Regata Ingenieros-Deusto y contó con la presencia de sus correspondientes padrinos del Desafío, en esta ocasión el presidente de Unicef País Vasco, Isidro Elezgarai en nombre de Ingenieros, y la diputada foral de Cultura y Euskera, Lorea Bilbao por Deusto. En los albores de la 36 edición de tamaño encuentro se sortearon las calles del campo de regatas con una moneda de las acuñadas por el Gobierno vasco durante la República, se mantuvo la ancestral costumbre de los arrantzales de lanzarse el Remo del Desafío y sonó el Boga boga en manos del Coro de Indautxu. Testigos de todo ello fueron, además de los citados y del conductor de la ceremonia, Patxi Herranz, Miguel Atutxa, Yolanda del Hoyo, Alberto Gutierrez, Ricardo Barkala, Txani Rodríguez, Peio Azpitarte, Juan José Etxeberria, Ricardo Barkala, Enrique Amezua, Boni García, el librero Bernar Zarraga, Ibon Areso, Isabel Sánchez Robles, José María Amantes, Miguel Uriarte Buxo, Javier Muniozguren, Manana Pérez Yarza, Ignacio Erice, Luis Eguiluz, K-Toño, Pedro Barreiro, Janire Brijueska, Ander de Aranbalza, Beatriz Marcos y un sinfín de clásicos.