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“Ha llegado el momento de descansar y disfrutar”

El referente de la fotografía para tantas generaciones de mungiarras echa el cierre tras 60 años de actividad

“Ha llegado el momento de descansar y disfrutar”Foto: Oskar Martínez

FOTO Goikoetxea es uno de esos establecimientos que para quienes son de Mungia representa mucho más que un comercio o una tienda de fotos. Ha sido para muchas familias el testigo mudo de los momentos más importantes de sus historias. Desde hace sesenta años, Foto Goikoetxea ha constituido, y aún hoy lo es, el referente de los mungiarras a la hora de capturar los acontecimientos que quedarán para el recuerdo de una forma tangible, en forma de fotografía.

Alberto Goikoetxea es quien regenta junto a su mujer María Jesús Elorriaga el negocio desde 1978. Pero antes, mucho antes, el padre de Alberto, José Luis Goikoetxea, abrió las puertas de Foto Goikoetxea en la calle Elordugoitia número 1 de Mungia. Era 1955. “Después vinieron otras ubicaciones en el pueblo, y hasta tuvimos un laboratorio industrial aparte”, recuerda Alberto. “Yo empecé de aprendiz con mi aita”, comenta, “él hacía fotografía clásica, lo hacía muy bien, fijándose siempre en los mejores”.

Mientras, él iba aprendiendo. Así vivió el paso del blanco y negro al color, primero, y del color al digital, después. “Hemos ido adaptándonos a los tiempos, siempre intentando ofrecer lo mejor a nuestros clientes”, señala.

60 años de historia Y es que la confianza de todo un pueblo no se gana de la noche a la mañana. En algunos casos “he realizado reportajes de boda a parejas cuyos abuelos tienen su foto de boda firmada por mi padre”.

Así, y con 44 años de profesión a sus espaldas, el próximo enero echarán el cierre. “Ya hemos trabajado mucho y también nos merecemos un tiempo para estar con nuestra familia y disfrutar del tiempo libre”. Toda la vida han hipotecado fines de semana, tardes y festivos por el amor al trabajo bien hecho. “Nos implicamos mucho en los reportajes”, asegura Alberto. “En las bodas, por ejemplo, creemos que es un momento muy íntimo para la pareja y su familia y hay que tratar cada detalle con mimo”. Por eso, intentan establecer un lazo con los novios, para que el ambiente del gran día sea “lo más relajado posible y estemos al tanto de cómo está programado todo y si debemos tener en cuenta detalles que al final son los que hacen que una boda salga bien”. Tanto que a veces Alberto y María Jesús se han convertido en una especie de “padrinos” para las parejas.

Nadie mejor que ellos conoce la importancia de ese día, ya que “María Jesús me conoció en una boda”, rememora Alberto. “Yo estaba trabajando, y ella se fijó en mí, aunque ese día ni siquiera hablamos”. Goiko, como le llaman muchos mungiarras, empezó a hacer reportajes siendo aún menor de edad, por lo que tenía que ir a las bodas en taxi. “Muchas veces volvía en el coche de los novios”.

Sin relevo Desde entonces, millones de instantáneas han salido de los dedos de Alberto, mientras María Jesús trabajaba codo con codo en labores comerciales y de atención al cliente, sobre todo. “Hemos tenido empleados, pero mi mujer ha sido el pilar que ha sujetado conmigo Foto Goikoetxea”. Al hablar de relevo generacional, Alberto y María Jesús sostienen una sonrisa agridulce: “Tenemos dos hijos estupendos que tienen sus familias y sus profesiones, pero ninguno ha seguido nuestros pasos”. Aunque Alberto sostiene que “uno de ellos, el pequeño, es un artista de la fotografía, pero la vida le ha llamado por otro sitio”. “Además”, añade, “este negocio ha cambiado mucho. Ahora tienes que controlar temas comerciales, tecnología, programas, idiomas... y el cliente cada vez exige más por menos”.

De esta manera, Foto Goikoetxea toca a su fin. “Todavía tengo unos cuantos encargos, pero en enero cerraremos” aseguran. De cualquier manera, no son pocos los que ya están preocupados pensando en quién les hará el reportaje de la boda de los hijos o la comunión de los nietos. “Sabemos que hay gente que nos llamará e intentaremos cubrir todo lo que podamos”, pero “ha llegado el momento de descansar y, aunque también a nosotros nos dé pena, tenemos claro que la vida es corta y también merecemos vivir un poco”.

El próximo año, Foto Goikoetxea cumplirá 60 años dando fin a un ciclo en Mungia. Infinidad de generaciones que han pasado bajo los flashes de Goikoetxea, han crecido con ellos y se han prometido amor eterno ante ellos, se sentirán un poco huérfanos a partir de enero. Pero siempre les quedarán los recuerdos que Alberto capturó para ellos y guardó, para siempre, en unos trozos de papel.