LA Casa de Misericordia de Bilbao festejó ayer la festividad de su patrón, San Mamés, en una ceremonia a la que acudieron más de 300 asistentes. Este año, la figura del fallecido Iñaki Azkuna fue protagonista, ya que en la misa se recordó al emblemático alcalde de Bilbao fallecido el pasado mes de marzo.
Fue un día especial para los asistentes a la fiesta que organiza todos los años la Casa de Misericordia a su patrón San Mamés. Lucía Barrioconal era ayer una de las personas más emocionadas de la celebración. Ella reside en Leioa y era la primera vez en 60 años que pisaba los jardines de la Misericordia. “Una retahíla de recuerdos agradables me han invadido al ver el edificio en el que pasé mi infancia”, comentaba Barrioconal. Fue una de las niñas que pasó su infancia en el centro.
Los más jóvenes solamente identifican la Casa de Misericordia como una residencia para ancianos, pero este centro tiene un largo historial social. Hasta 1989, el recinto acogía a más de 500 niños de la villa que pertenecían a familias desestructuradas. El espacio servía para educar y formar un futuro profesional. Lucía pertenece a esa generación de niños que ven a la Casa de Misericordia como su hogar.
Además de homenajear a San Mamés y a Iñaki Azkuna, fue una jornada ideal para vivir la memoria histórica del centro. Anécdotas, hazañas infantiles y gamberradas era lo que se podía escuchar entre los asistentes a la ceremonia. Lucía recordó junto a sus amigas “todas las cosas buenas y malas que hemos vivido aquí, porque, sin duda, fue un momento dulce enmarcado de una situación tremendamente complicada”.
La Asociación de Exalumnos y Exalumnas de San Mamés de Bilbao tiene como objetivo “revivir” todas las historias de los alumnos dentro de la Casa de Misericordia. La tarea que desempeña tiene una función histórica porque reúne las distintas opiniones y vivencias de los menores que formaron parte de la historia de la capital vizcaina.
Lucha constante
“Siempre que nos reuníamos con Iñaki Azkuna tenía buenas palabras. El amor incondicional del alcalde hacia La Casa Santa Misericordia era sobrenatural y siempre decía que mientras estuviera él como alcalde nadie iba a tocar este espacio”, indicó un colaborador de la asociación, Joseba Ibarra. Las palabras de cariño estuvieron presentes entre los asistentes del festejo. Por ello, en el momento del homenaje a Azkuna, se pudo notar la importancia del anterior edil de Bilbao.
Y es que La Misericordia, en estos últimos años, ha vivido momentos difíciles. Muchos son los pretendientes que se han querido hacer con el terreno, pero el equipo político de Azkuna dio prioridad al bienestar de los más veteranos de la sociedad. Asimismo, “donde está el hotel, antes era donde nosotros aprendíamos los oficios”, confirma Ibarra.
El punto final de la ceremonia fue una degustación para todos los asistentes que ayudó a superar las altas temperaturas de la jornada. Se degustaron pintxos de bacalao, de txistorra y el carismático talo de Bilbao.
Los recuerdos más recientes y más antiguos de Bilbao fueron los protagonistas de una jornada cargada de emoción. Los asistentes transmitieron a los más jóvenes la importancia de la Misercordia dentro de la ciudad.