Bilbao - Las obras de la futura autovía de Durangaldea avanzan a toda máquina. Los trabajos han alcanzado ya los seis túneles -tres por cada sentido- y todos los viaductos que conforman esta variante que discurrirá entre Gerediaga y Elorrio. Con su construcción, evitará el tránsito urbano de más de 12.000 vehículos al día, muchos de ellos pesados.

Con una longitud de 6,4 kilómetros, la nueva carretera comienza enlazando con la A-8 a la altura de Gerediaga, discurriendo su trazado hasta la zona oeste de Elorrio, donde da continuidad a la variante conectando con la BI-632. Con calzadas separadas para cada sentido de circulación -de dos carriles cada uno-, lo que redundará en la seguridad de los conductores, la carretera se une en la zona de Muntsaratz con la N-636, facilitando así el acceso también a los conductores que lleguen desde Abadiño y Atxondo.

Año y medio después del inicio de los trabajos de este eje radial, la variante Gerediaga-Elorrio va tomando forma. Según informó ayer el departamento foral de Obras Públicas y Transportes, las máquinas trabajan ya a pleno rendimientos en los túneles Gaztelua I y II, de 594 y 1.141 metros de longitud, respectivamente, así como en el falso túnel de Atxondo, con una longitud de 95 metros. En los tres casos, existen un túnel para cada sentido de la circulación, al estar separadas las calzadas a lo largo de la toda la carretera.

También los viaductos van tomando forma. De hecho, se han completado ya dos de las estructuras, una de ellas sobre el río Zaldu, y han comenzado las obras en otras seis.

En concreto, en la conexión con la A-8 se trabaja ya en los estribos y pilares que sostendrán las vigas metálicas del tablero, que está previsto se instale el próximo invierno.

Otro de los viaductos más importantes, el que salva la carreteras N-634 y el río Ibaizabal, tiene ya instaladas las vigas prefabricadas de hormigón. El tablero se hormigonará previsiblemente antes de que finalice el verano, lo que permitirá que todo el transporte de material sobrante de la excavación de la zona final de Elorrio se podrá realizar por la nueva infraestructuras, evitando así su paso por la carretera N-636.

Aliviar el tráfico urbano La nueva autovía aliviará de tráfico y ruido los cascos urbanos de Matiena, Abadiño, Atxondo, Durango y Elorrio. Los cálculos con los que trabaja la Diputación es que 12.200 vehículos utilizarán esta infraestructura en lugar de atravesar los núcleos urbanos. Entre ellos, muchos son camiones que circulan por el corredor entre Durango y Beasain, al que se unirá la nueva autovía una vez entre en funcionamiento.

Enlazando con la autopista A-8 desde el mismo acceso de Gerediaga, la autovía permitirá evitar todos los semáforos y pasos de peatones que existen en la N-636 a lo largo de la comarca. Con este eje, recordó ayer la Diputación, “Durangaldea contará con una infraestructura de comunicación viaria de alta capacidad y calidad, mejorando la competitividad de las empresas, aumentando la seguridad vial, logrando ahorros en los tiempos de viaje, reduciendo ruidos en centros urbanos y disminuyendo emisiones contaminantes”.