Bilbao. Con el apoyo ya anunciado del PSE y las críticas "electoralistas" del resto de grupos de la oposición, el Ayuntamiento de Bilbao aprobó ayer sus presupuestos para el próximo año. Unas cuentas elaboradas con "cautela, rigor, sensibilidad y ambición", según las calificó la concejala de Economía y Hacienda, Marta Ajuria, y que permitirá a la institución local empezar a trabajar en los nuevos proyectos el mismo 1 de enero. "Es lo que Bilbao necesita para garantizar el funcionamiento de la ciudad, para atender las necesidades ante la crisis y para garantizar su futuro y el de los bilbainos", destacó Ajuria, en un pleno que transcurrió sobre el guión previsto y que volvió a presidir el alcalde Iñaki Azkuna, que se mostró de buen humor, enérgico en sus declaraciones y participativo al comienzo de la sesión, aunque posteriormente delegó sus intervenciones en Ibon Areso.
Aunque la mayoría absoluta que ostenta durante este mandato le otorga la holgura suficiente para sacar adelante en solitario los presupuestos de 2014, el equipo de gobierno municipal llegó al pleno extraordinario de ayer con la voluntad de consensuar unas cuentas entre todos los grupos. Se aceptaron 36 enmiendas de los tres partidos de la oposición, por un valor de casi tres millones de euros. La mayoría de ellas habían sido presentadas por el PSE, que a cambio se abstuvo en la votación de las cuentas. A pesar de sus propuestas aceptadas, ni Bildu ni PP escatimaron críticas para el equipo que lidera Iñaki Azkuna, al que acusaron de plantear unos presupuestos "electoralistas" con la mirada puesta en mayo de 2015. Ninguna de las enmiendas totales pidiendo la devolución de los presupuestos de Bildu y PP salió adelante.
Iñaki Azkuna volvió a presidir este pleno, el más importante del año para el Ayuntamiento. Llegó al salón de buen humor, bromeando con el resto de concejales. Con una voz más enérgica que en sus últimas apariciones, intervino desde el principio para defender la situación financiera de la institución y las "migajas" de herramientas con las que cuentan los ayuntamientos para fomentar el empleo. No volvió a intervenir, más que para dar o retirar el turno de palabra, una labor que terminó delegando en Ibon Areso.
La responsable de Economía y Hacienda resumió en cuatro claves las cuentas, que en 2014 alcanzarán los 513 millones de euros, con un incremento del 12% tras años de caída presupuestaria. Ajuria destacó la "cautela" ante un incremento de las partidas "coyuntural y no estructural", por ingresos extraordinarios derivados del crédito para la apertura del canal de Deusto, la venta de un solar en Miribilla o la subida de Udalkutxa. Tras negar que la crisis "ya ha pasado", recordó que, en lo referido al empleo, "el comercio ha caído un 5% y la hostelería, un 12%. ¿Cómo no nos va a preocupar el empleo si estamos ante el peor año de la crisis?".
Por esa incertidumbre económica que aún continúa, Iñaki Azkuna y su equipo han seguido diseñando las cuentas públicas con rigor. "No debemos hipotecar la solvencia del Ayuntamiento", advirtió Ajuria, quien también destacó que, tras terminar este 2013 con deuda cero, acometerán las obras de la apertura del canal sin endeudarse si es posible. Además, advirtió de que "no consolidaremos gastos que no podamos soportar en el futuro", ante la demanda de algunas enmiendas. "No podemos aceptar más por cautela".
La "sensibilidad" estará presente en la atención a las consecuencias de la crisis, principalmente a través de la lucha contra la pobreza -que tendrá casi un millón de euros más que el año pasado- y los planes de empleo -con una partida que superará los cinco millones de euros-. Finalmente, el Ayuntamiento afrontará el año con "ambición", apostando por inversiones "que garanticen el futuro de Bilbao", como la apertura del canal de Deusto, la recuperación integral de Sabino Arana y la reordenación de la plaza Circular.
"Electoralismo" Especialmente críticos se mostraron ante este proyecto de presupuestos tanto Bildu como el PP, que coincidieron en achacar un tinte "electoralista" en la redacción de las cuentas. La portavoz abertzale, Aitziber Ibaibarriaga, achacó al gobierno "poca conciencia social, falta de visión estratégica y de futuro para generar actividad económica y empleo, y el abandono de los barrios". Y es que, en su opinión, estos presupuestos perpetúan un "modelo agotado" en el que se promueve "Bilbao como escaparate, se prima el continente frente al contenido, se prioriza el centro frente a los barrios y no quedan garantizados todos los derechos para todas las personas". Para Bildu, los presupuestos se han diseñado pensando en las elecciones de mayo de 2015. "No es casualidad que al estar en año preelectoral el presupuesto se incremente. Se incrementarán los actos de inauguración y la propaganda electoral", vaticinó, para criticar que "se gaste lo mismo en planes de prevención de la violencia de género y de atención a mujeres víctimas de maltrato y en actos protocolarios".
Para el PP, estos "no son los presupuestos que necesitan y quieren los ciudadanos de Bilbao" en la actual situación de crisis. Su portavoz, Beatriz Marcos, criticó duramente el "clima de euforia" que se refleja en ellos, y "que no se corresponde con la realidad". Marcos achacó este aumento en las inversiones a que 2015 será un año electoral y también criticó algunos gastos "que no son prioritarios y pueden esperar", como el millón de euros para renovar la plaza Circular, el segundo centro de jubilados de Zorrotza o la plantilla municipal. "Es un instrumento de marketing político", censuró. "Nos presentan unos presupuestos que duplican las inversiones, centrados en el ladrillo y no en las personas y su futuro, que debieran ser las prioridades".
Sin un apoyo claro a los presupuestos pese al acuerdo alcanzado con el equipo de gobierno, el PSE consideró que estas cuentas "siguen sin dar una respuesta completa a los ciudadanos". El portavoz socialista, Alfonso Gil, pidió más ambición en política fiscal y reducir el gasto corriente. El PSE se abstuvo ante el proyecto del equipo de gobierno para "dar una oportunidad al diálogo" y porque, a través de las 44 enmiendas presentadas, "creíamos que podíamos mejorar su presupuesto". "Este no es el presupuesto que haría el Partido Socialista, pero hemos venido a construir ciudad", defendió Gil.