'Brotes verdes' en la subasta
El restaurante Mendata Berria abona 6.700 euros por el 'oro' de Gernika-Lumo
Gernika-Lumo. Que el maestro de ceremonias, José Antonio Bastegieta, Marko, salga satisfecho de la puja del mejor medio queso del Último Lunes de octubre es sinónimo de que la subasta del oro de Gernika-Lumo ha sido un éxito. Así fue ayer. La media pieza de la quesería Aizpea de Olaberria cosechó un precio de 6.700 euros, una astronómica cifra abonada por el restaurante bilbaino Mendata Berria, mejorando en mil de euros la cantidad de la edición anterior. Los brotes verdes, esos que los políticos dicen se están dejando ver en la economía, hicieron ayer acto de presencia.
"Como las alubias en el puchero, la puja tiene que ir caldeándose poco a poco. Suave pero seguro". Esa fue la fórmula empleada por el polifacético Marko para sacar los cuartos a los participantes de una subasta que volvió a llenar los alrededores de la fuente del Mercurio de espectadores. Un mar de paraguas presenció cómo el exalcalde kortezubitarra fue calentando el ambiente y atrapando a los pujadores, sobre todo, a los provenientes del mundo de la gastronomía. Esta vez, eso sí, la puja se cerró en un tiempo récord de 20 minutos.
Y ello, pese a que la economía "no anda boyante", gritaba micrófono en una mano y el mejor medio queso de la feria gernikarra en la otra el conductor de un acto que siempre deja alguna perla dialéctica que resume bien a las claras la situación de una feria en la que ayer las ventas estuvieron de capa caída. La frase más utilizada -y, desde luego, acertada a la vista de los acontecimientos- de la presente edición de la subasta por boca del que suele ser perejil de muchas salsas en Urdaibai fue la de "estrujarse el bolsillo".
A ello precisamente se dedicaron un pequeño grupo de pujadores en una subasta que, minuto a minuto, iba incrementando su valor. El precalentamiento comenzó con 700 euros, que fue la cantidad abonada por Xaibor Diskofesta para hacerse con el queso alavés -de la firma Larrabe, ubicada en la localidad de Agiñiga- que fue elegido segundo clasificado de la feria gernikarra. Despachada la primera subasta con rapidez, la subasta más seria comenzaba entonces: la media pieza vencedora del certamen, elaborada por la quesería Aizpea de Olaberria, salía a escena.
El calentamiento entre los primeros pujadores llegó hasta los 3.000 euros. A partir de ahí ya fueron palabras mayores. Y Marko, que se conoce al dedillo cómo funciona el asunto, fue incrementando la cifra minuto a minuto. Pronto se rebasó lo abonado el pasado año -5.700 euros-, aunque tardó un poco más en certificar lo que casi desde el comienzo parecía que iba a acontecer: que el restaurante Mendata Berria, en seria competencia con Xaibor -que quiso hacer doblete-, se haría con el premio gordo. El oro de Gernika ya parecía tener un comprador.
Ubicado en Indautxu, el restaurante regentado por José Antonio Rubinos y Belén Rufas echó la casa por la ventana para hacerse con un medio queso cuyo coste real -podría situarse entre 12 y 15 euros- se dispara por las circunstancias que rodean al Último Lunes de octubre. "La familia y los clientes más cercanos" podrán degustar los mil y un sabores de una pieza "que es única, y no solo por su precio", señalaban ambos. Rubinos fue quien subió al escenario para la merecida foto del productor y el comprador juntos, pero Rufas estaba al tanto de que su marido iba a dejarse un buen puñado de euros en la subasta.
"Sabía que lo iba a hacer, tenía mi aprobación", relataba la mujer. Una bendita aprobación que en pocas jornadas llegará en forma de cheque o en metálico -la modalidad es a gusto del pagador- a la Residencia Calzada. La veterana institución gernikarra sabrá sacar jugo a una subasta que logró esquivar a la temida crisis económica.