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Bilbao consigue cinco nuevas familias para niños saharauis

Once de los catorce niños pasarán el verano en la villa y los tres restantes lo harán en Orduña

Bilbao consigue cinco nuevas familias para niños saharauisDEIA

Bilbao. El llamamiento realizado el pasado mes de mayo por el Ayuntamiento de Bilbao ha surtido efecto entre la ciudadanía. Cinco nuevas familias se han sumado al programa Vacaciones en Paz y este verano acogerán a menores saharauis procedentes de los campamentos argelinos de Tindouf. Gracias al esfuerzo realizado con el Consistorio bilbaino y por las familias que se han animado a compartir su casa durante estos meses, estos menores podrán disfrutar del verano y "cargar las pilas" en la capital vizcaina, tal y como señala la concejal delegada del Área de Igualdad, Cooperación y Ciudadanía del Consistorio, Oihane Agirregoitia.

"El Ayuntamiento apostó por colaborar con este programa para que catorce menores saharauis puedan venir a ser acogidos por familias bilbainas. En estos momentos tenemos once familias que acogerán a otros tantos niños y niñas, cuatro de ellas con necesidades especiales, ya que poseen dificultades auditivas y visuales", explica Agirregoitia.

La crisis también ha provocado un descenso en el número de familias o personas que de manera voluntaria se animan a acoger a estos niños durante el verano. Por eso, urge captar a personas que se decidan a dar el paso y se apunten a este programa. No existe un perfil concreto de persona que pueda acoger a un niño saharaui. Cualquier familia que decida realizar este esfuerzo debe saber que, en realidad, no está haciendo solo una obra de caridad. Gracias al programa Vacaciones en Paz, estos pequeños dejan atrás durante dos meses la dura realidad en la que viven el resto del año.

Dos meses puede parecer poco tiempo, pero contribuye a que estos niños puedan mejorar su condición física, debilitada por una alimentación inadecuada, la falta de recursos médicos y las temperaturas extremas que padecen en sus lugares de origen. Estos meses se convierten en toda una cura de salud que repercute de forma importante en su estado y su desarrollo. "Debemos agradecer su participación a las familias que han decidido continuar o incorporarse al programa y que quieren dedicar parte de su tiempo a estos niños. Este programa beneficia, sobre todo, a la salud de los niños que vienen porque viven en condiciones muy extremas durante todo el año y el estar aquí les sirve para fortalecerse, regenerar la piel, coger vitaminas y alimentarse de forma equilibrada para hacer frente a las condiciones en las que viven el resto del año", plantea.

Albergue en Orduña A pesar de los esfuerzos de las familias y el Ayuntamiento, tres de los catorce menores que están a punto de aterrizar en Bilbao no han encontrado un hogar de acogida en la capital vizcaina, por lo que pasarán el verano junto a otros menores en el albergue situado en Orduña. "Es un udaleku donde van todos los niños y niñas de los distintos municipios que participan en el programa Vacaciones en Paz, pero para los que no se ha encontrado una familia de acogida", puntualiza la edil. "Se lo pasarán muy bien y estarán estupendamente atendidos", sostiene. "Todos hemos ido de pequeños de colonias y lo hemos pasado muy bien. Será una buena experiencia para estos niños y seguro que se llevan un buen recuerdo de la experiencia", añade.

Cada año, en torno a una veintena de menores, tanto saharauis como de Europa del Este, pasan el verano en este albergue donde permanecen bajo la supervisión de monitores del programa Vacaciones en Paz. Asimismo, participan de forma conjunta con el resto de menores acogidos en las actividades programadas. "Tendrán la misma participación que el resto de niños en las actividades, en las excursiones y en todo lo que se va organizando durante su estancia", enumera Agirregoitia.

Última oportunidad Las familias de acogida ya han sido asignadas, así como los tres niños que pasarán el verano en el albergue de Orduña, pero todavía puede abrirse una última oportunidad para estos pequeños si en el último momento alguna familia se interesa por esta experiencia. "Normalmente, la familia que prueba la experiencia repite", remarca la edil. Y es que en esos dos meses que los pequeños pasan en Euskaldi se crean fuertes lazos emocionales entre los niños y las familias. Por ello desde el Área de Igualdad, Cooperación y Ciudadanía quieren realizar un último llamamiento y animar a aquellas personas que estén planteándose colaborar en el proyecto a última hora. Si no pueden acoger algún niño, "por lo menos, que se acerquen al área hasta el área de Igualdad para adquirir la información necesaria para poder colaborar el año que viene en el programa", concluye Agirregoitia.