Abanto-Zierbena. Cerca de 500 personas tomaron parte ayer de la escenificación de la euskal ezkontza de Las Carreras (Abanto-Zierbena) lo que supone una nueva progresión en la aceptación que esta fiesta histórico-folclórica bienal tiene en la localidad minera y que puso el punto final a la euskal astea iniciada el pasado lunes. "Sin duda este año la celebración ha estado más animada que en años anteriores. Tal vez haya habido menos gente que en otras ocasiones pero por contra se ha notado un incremento en la gente que se ha caracterizado para participar en la fiesta", reseñaban representantes municipales presentes en este evento, que puso su granito de arena en el fomento del uso del euskera en el municipio.
Unos bertsolaris dieron la bienvenida a los invitados a la plaza Haritzalde y las capitulaciones matrimoniales y la ceremonia eclesiástica se celebraron íntegramente en euskera.
Poco antes de las doce del mediodía las comitivas de los novios, Avelina Crespo y Javier Díaz de Ibarbia, se ponían en marcha para ir a buscarles a sus respectivos domicilios. Ella vive en Murrieta y él, en San Lorenzo. Acompañados cada uno de ellos por sus respectivos padrinos, los contrayentes llegaron puntuales a la plaza Haritzalde. Como se estilaba antaño, Avelina llegó acompañada de su dote a bordo de un carro tirado por dos magníficos bueyes, y él apareció con un burro con cestos con herramientas.
Bodas de plata Un numeroso grupo de vecinos de Las Carreras les esperaba para festejar el enlace de esta vecina del barrio de Abanto que hace casi 25 años le dio el sí quiero al entonces vecino de Muskiz. "Le hice subir la cuesta", comentaba jocosa Avelina mientras intentaba disimular el nerviosismo ante la celebración multitudinaria, mientas que Javier aseguraba no estar para nada nervioso. "Ni el día de mi boda me hicieron tantas fotos", confesaba Avelina, la simpática panadera que día a día atiende a su clientela en Gallarta y que ayer lucía un sencillo pero elegante traje con falda blanca y chaqueta negra coronado con un leve tocado de red que no impedía ver su sonrisa perenne durante toda la fiesta. "Al principio estaba muy nerviosa, con tanta gente y tantas cámaras, pero poco a poco me he ido calmando", aseguraba la novia poco antes de encaminar sus pasos a la iglesia de San Pedro Apóstol donde un flamante cura -a la sazón el nuevo presidente de la asociación local de comerciantes- ofició el enlace eclesiástico en el exterior del templo abantoarra.
Allí estaban presentes también los miembros del Otxote Muñatones, la Coral de la Asociación de Mujeres de Sanfuentes y la Coral mixta Karretako San Pedro Hogeita Lau que animaron el oficio con sus canciones. Por su parte, Enarak Dan-tza Taldea brindó un aurresku de honor a los contrayentes después de obsequiarles varios regalos. El grupo de danzas compatibilizó ayer su participación en la Euskal ezkontza con el cierre de la exposición que sobre mitología vascas puso en marcha al inicio de la euskal astea y por la que han pasado varios cientos de personas, según destacaron los organizadores.
Después de la degustación de las típicas pastas caseras y de un trikipoteo popular, los novios y la comitiva se dirigieron hacia el frontón de Las Carreras donde 300 comensales -el aforo máximo permitido en la instalación deportiva- dieron cuenta de un alubiada que, sin duda, reconfortó los estómagos después de que la mañana, aunque soleada, no pudo esquivar el frío viento del norte.