Berriz. Tras un largo y exhaustivo trabajo, el Ayuntamiento de Berriz ha finalizado el mapa toponímico del municipio. El proyecto, que arrancó en 2008 con la concesión de una beca valorada en 20.000 euros para la elaboración del estudio, ha permitido realizar un laborioso trabajo para estudiar, clasificar y fijar la toponimia de la localidad. El objetivo perseguido era que los berriztarras conociesen el origen de los términos de la geografía local y recuperaran el uso de los nombres de lugares ya perdidos. "Son trabajos necesarios porque lo que queríamos era recuperar y proteger nuestro patrimonio toponímico y lo hemos conseguido. Estamos muy satisfechos con el resultado final", explicó Orlan Isoird, alcalde del municipio.

El encargado de llevar a cabo el estudio ha sido el historiador Jon Ander Ramos. Durante los cinco años que ha empleado para realizar el proyecto, el experto ha contado con la colaboración del Consistorio berriztarra y el Servicio de Euskera. La población también ha participado activamente en la investigación con numerosas aportaciones toponímicas. Además, Euskaltzaindia ha dirigido en todo momento el proceso aplicando los criterios de normalización para que los topónimos fuesen los correctos. "Estoy muy agradecido por la gran ayuda que he recibido. No se trata de un trabajo final, me gustaría que esto pueda ser un primer paso y que en un futuro otros investigadores puedan continuar completando el mapa", apuntó el investigador.

Finalmente, de los 1.200 lugares estudiados en el trabajo, se recogen un total de 643 topónimos, de los cuales 275 corresponden a caseríos. Otro de los objetivos marcados en el proyecto era fijar el número de cofradías con las que cuenta el municipio, que ascienden a seis (Andikoa, Eitua, Murgoitio, Okango, Sallabente Mendibil y Sarria). "Esto despeja las dudas existentes en el pueblo. Durante la investigación había división de opiniones y podemos afirmar que Berriz cuenta con media docena de cofradías", matizaron los expertos.

Bibliografía Para la elaboración del estudio, la investigación bibliográfica jugó un papel fundamental. Ramos contó con numerosos archivos, utilizando documentos comprendidos entre el siglo XVIII hasta 2010. El archivo municipal del Ayuntamiento berriztarra permitió lograr "material muy enriquecedor". También se realizó un importante trabajo de campo, recogiendo el testimonio de los vecinos, especialmente de los más mayores, que son los que guardan mayor riqueza toponímica.

Por otro lado, existen muchos topónimos que con el paso del tiempo quedan enterrados y totalmente olvidados. En este sentido, el trabajo de Euskaltzaindia ha sido determinante. "Los nombres hay que escribirlos con arte y siempre correctamente. Hay topónimos que se usan de manera equivocada porque existe la costumbre de llamarlos de esa manera. Nosotros hemos aplicado los criterios de normalización para que los términos sean los correctos y se escriban bien", explicó Mikel Gorrotxategi, de Euskaltzaindia.

Paneles Próximamente, en los barrios se colocarán 19 paneles informativos que recogerán el nombre y la ubicación de los caseríos del municipio. El Consistorio berriztarra ha invertido para el proyecto toponímico 56.000 euros y ha contado con una subvención de 11.000 euros del Gobierno vasco. "Los paneles son una parte más para la mejora de la localización. El sistema GPS supondrá completarlo", finalizó Isoird.