Bilbao. Amaneció nervioso pero esperanzado. El tiempo parecía que acompañaba a Ousmane Dramé en el día en el que volvía a enfrentarse a su mayor rival: Juan José Agirregabiria, natural de Lastur y actual campeón de txingas de Euskal Herria.
Pero el tiempo acabó convirtiéndose en su peor enemigo al cruzar la muga que separa Bizkaia y Gipuzkoa. El frió le heló las manos y el joven senegalés, que carga las txingas de subcampeón de Euskadi en esta modalidad, no pudo con el peso. "Allí hace mucho más frío que en Barakaldo y no he logrado que me entraran las manos en calor", aseguraba después de que el actual campeón se hiciera con la victoria del reto celebrado ayer en Deba.
Su aparición en la portada de ayer de DEIA y las ganas que confesaba tener de vencer a Agirregabiria generaron en el senegalés una gran presión. Las cámaras que filmaron ayer el encuentro tampoco ayudaron a que el joven afincado en el barrio baracaldés de Basatxu lograra relajarse. "Se ha puesto muy nervioso", aseguraba tras la prueba a este periódico Javier Pérez, su entrenador. Hace cerca de un año que Ousmane entrena en Barakaldo diferentes modalidades de herri kirolak pero solo han pasado seis meses desde que se especializara en el transporte de pesas.
Su rival ayer en Deba lleva más de 30 años transportando las txingas en las competiciones; unas décadas de ventaja sobre el senegalés que ayer hicieron acto de presencia sobre la pista guipuzcoana. Ousmane solo completó quince plazas frente a las 18 del competidor local. "No lo he hecho como esperaba", contaba una vez descansado tras el esfuerzo. La última vez que me enfrenté a él -por Agirregabiria- completé quince clavos. Esta vez me había preparado para llegar a los veinte; pero no he podido", explicaba disgustado. "El problema ha estado en el frío. Tenía las manos heladas y no he podido llegar a calentar, así que al final se me ha caído la txinga", describía.
Consejos de veterano "Estoy triste, pero tengo que seguir adelante", repetía el africano, que ha logrado en menos de un año hacerse un hueco en el deporte rural vasco.
Aún así, Ousmane sacó de la derrota de ayer algo muy positivo. Y es que tras la competición, Agirregabiria, campeón de txingas de Euskadi desde hace cuatro años, compartió con el senegalés diversos trucos. De veterano a novel. De maestro a pupilo. "Ha sido muy bonito ver cómo compartía con él consejos. Seguro que aprende de ellos", remarcaba su entrenador.
Ousmane grabó en su disco duro todos y cada uno de los consejos recibidos por "el mejor". "Me ha dicho cómo debo agarrar la txinga para que no me haga daño, cómo debo colocar el dedo; me ha enseñado a caminar; a levantar la cabeza para poder respirar mejor, que debo mirar al frente", recuerda repasando la master class recibida momentos antes.
Su entrenador y el grupo de amigos que acompañaron ayer a Ousmane hasta Gipuzkoa lograron que recuperase el buen ánimo tras la derrota. "De todo se aprende y de los errores de hoy seguro que Ousmane también aprende algo", repetía Pérez. "Seguro que pronto le vemos haciendo buenas marcas. Para verano seguro que logra ya los veinte clavos".