Calabazas solidarias
La sidrería urduliztarra Ayoberri da trozos de calabaza a cambio de donativos para Aimar del Pozo
Estas calabazas no son de Halloween. No son tétricas. No tienen nada de malignas. Aunque, al igual que las que adornarán esta noche muchos bares y discotecas, sí sirven para dibujar sonrisas. En este caso, las del pequeño Aimar del Pozo y sus familiares y amigos. Estas calabazas son solidarias. Hay kilos y kilos -una de ellas casi llega a los 133 en la balanza- de humanidad en un gesto que ha surgido de Pedro Elordui, de la sidrería urduliztarra Ayoberri, que como él mismo afirma duerme "muy poco" y su coco "no para de carrular". Por eso, siempre anda pensando en alguna que otra iniciativa, cada una de una tipología distinta.
Ahora, a Pedro se le ha ocurrido hacer algo con esas calabazas gigantes que tiene en la huerta que cuida con su aita y que está junto a la sidrería. "El año pasado puse una calabaza de 125 kilos a la entrada de Ayoberri para que la gente pudiera verla. A la gente le gustó mucho, pero ahora quería hacer algo más con ellas, y pensé que podía ayudar a Aimar", cuenta con pasión Pedro.
Así que lo que hará, desde hoy mismo, es repartir trozos de calabaza entre los visitantes a la sidrería a cambio de un donativo para este niño de 11 años que sufre una parálisis cerebral que le afecta a la motricidad y por la que regularmente debe someterse a operaciones. "Voy a dejar expuesta la calabaza de 133 kilos quince días. Y como tengo otras diez, le voy a regalar a todo el que venga un cacho de calabaza y el que quiera puede hacer una donación para ayudar a Aimar. Y al que no dé nada también le voy a dar calabaza, para que se haga puré en este invierno tan crudo que nos llega… Pero lo importante es que cada uno aporte lo que pueda. Lo que sea. Que todo va a ser para el niño", destaca Pedro.
Y en este caso sí que hay kilos de calabazas para dar y regalar. ¡Es que son gigantescas! "Es una semilla alemana. No es para el ganado, sino las de comer. Me trajeron esas semillas, las he cuidado y ahora me salen estas calabazas", explica el propietario de Ayoberri.
Esta iniciativa solidaria estará en marcha "durante un mes o de aquí a final de año… lo que duren las calabazas", apunta Pedro, que insiste en lo necesario que es ayudar a Aimar. "Le he dicho que la hucha en la que se van a dejar los donativos la traiga él y que cuando la rompa que me cuente cuánto se ha recaudado. Me gustaría saberlo", añade. Ese será el colofón a la nueva aventura de Pedro, al que, entre otras cosas, se le ocurrió montar un duelo de bueyes contra deportistas de kick boxing.
Operación en diciembre La próxima intervención de Aimar será en diciembre. "A medida que va creciendo se va alargando el hueso y acortando la musculación. Empezamos con la primera operación a los 7 años", indica Amaia Güenetxea, la amatxu del pequeño. No reciben ningún tipo de ayuda de Osakidetza. Son ellos los que se mueven, como con el partido de pelota protagonizado por Irujo, por el que pagaron 15.000 euros. Por todo ello están "superagradecidos" ante iniciativas como la de Pedro.
Por una vez, no está mal que te den calabazas.
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