LA mañana amaneció con temperaturas cálidas que invitaban a salir a la calle, a la plaza, para disfrutar de ese ambiente propio del veranillo de San Miguel. El tiempo fue propicio para que los lezamarras se dieran cita en una de las fiestas más relevantes en el calendario social de la localidad: la feria agrícola y artesana. Casi una treintena de expositores se repartieron en el recinto festivo ubicado en los aledaños del Ayuntamiento brindando a los presentes la oportunidad de degustar y adquirir las excelencias de los baserris y las huertas del entorno. Los productores locales fueron los protagonistas de esta feria, y en un municipio como Lezama no podía faltar el txakoli, el caldo por excelencia de la localidad. Esta azoka además ha coincidido con la vendimia, la época en la que los productores recogen con mimo la uva que dentro de unos meses se convertirá en vino fresco y dorado. Así pues, ayer Lezama se reunió para disfrutar de esta azoka, como si de un saludo a la vendimia se tratara.
Ayer, los productores txakolineros lezamarras coincidieron en que la uva que están recogiendo es de muy buena calidad y que está llena de promesas de buenos caldos. Así lo confirmaban, por ejemplo, desde Magalarte Txakolina, que no faltó a esta cita con el mundo agro. "Comenzamos la vendimia hace 15 días, primero con las variedades más tempranas. Nos quedan por delante otras dos semanas. Ahora se trata de buscar los puntos óptimos de maduración", explicó Iñaki Magalarte, responsable de esta veterana bodega familiar que trabaja sobre todo con la variedad local hondarrabi zuri de la que calcula que recogerá unos 60.000 kilos. "La uva viene extraordinaria", aseguró y explicó que aunque ha habido calor y sequía, esta es una circunstancia que no afecta tanto a las viñas que llevan años y que están asentadas. "La cepa ha pasado sed y ha cogido grado", subrayó. Así, no dudo en subrayar que los caldos resultantes serán más que buenos. "Vamos a mejorar el txakoli del año pasado, y eso es algo difícil porque el último fue muy bueno", afirmó.
En los mismos términos se expresó Iñaki Zarate, de Garkalde Txakolina, que también lleva un par de semanas de vendimia. "Esta misma mañana hemos estado recogiendo uva. Hemos empezado sobre las siete de la mañana", explicó. "Ahora estamos en el ecuador y calculo que en total recogeremos unos 25.000 kilos", añadía, resaltando que la uva ha salido con una graduación alta debido a la maduración. "Esa graduación es síntoma de que la uva está dulce", subrayó. La conclusión que extrae Zarate es rotunda: "El txakoli se va a igualar al del año pasado. Eso por lo menos".
El txakoli fue uno de los protagonistas indiscutibles de la azoka, pero tampoco faltaron otros productos como las hortalizas, las frutas, el pan, la repostería, o las conservas. Además, siguiendo la tradición, Lezama ha apostado por un producto para que sea el manjar protagonista de esta edición de la feria. En esta ocasión, el elegido ha sido el Bonito del Norte con Eusko Label. Así, al mediodía se vendieron pintxos de este pescado cocinado a la brasa acompañado de txakoli. En otras ediciones la feria giró en torno a otros productos más típicos del valle, como el chorizo o la morcilla, pero este año se ha optado por traer a la plaza de Lezama una vianda con aromas a mar y sal. "Aunque el bonito no es un producto ligado a nuestro pueblo, nos parecía una opción muy interesante, teniendo en cuenta sobre todo que es ahora la temporada de este pescado", explicó Alaitz Etxeandia, alcaldesa de Lezama. La primera edil puso en valor la relevancia que tiene una cita como esta para dar impulso al sector primario, sobre todo a los productores locales.
artesanía y solidaridad La artesanía también tuvo cabida en esta azoka y allí estaba Amaia Iruretagoiena, una vecina de Lezama que elabora broches con forma de vistosas muñequitas con coletas, las Amaiukis. La artífice de estos broches textiles ha estado presente hasta ahora en las ferias de Lezama y ahora tiene la vista puesta en el resto de localidades del valle, para llevar a otras citas de este tipo sus simpáticas panpintxus de fieltro y lana. También tuvieron su expositor las socias de la agrupación de mujeres local, Laiak. Entre los trabajos que exhibían destacaban las cuidadas y vistosas labores elaboradas en patchwork: bolsos, colchas, cojines... Todas ellas elaboradas por mujeres de esta asociación lezamarra.
En medio de la fiesta, también hubo cabida para la solidaridad a través del expositor que pusieron en marcha los miembros de la ONG Behar Bidasoa, con la que Lezama lleva años colaborando. Esta organización nació en Irun pero tiene sede también en Bizkaia y su labor, a base de voluntariado exclusivamente, se centra en Colombia. Ayer, en este stand, vendían pulseras, pendientes y demás productos de artesanía colombiana de manera que los beneficios irán destinados a los proyectos que tienen en marcha en este país.
Como en toda buena azoka, en la de Lezama también había expositores en los que degustar in situ algunos de los productos de la tierra. Y por supuesto, allí estaban los talos del mungiarra Aitor Aurrekoetxea, un incondicional de las ferias de la zona. Este no paraba detrás del mostrador, al igual que sus colaboradores, para dar forma a estas deliciosas tortas de maíz que servía acompañadas del mejor txerriki.
En medio de la fiesta, los partidos políticos también instalaron sus expositores con carteles y propaganda varia. Es tiempo de campaña electoral. Y no hay que dejar escapar ningún foro para la caza y captura de votos...