Urduliz se guisa la fiesta
El Rabu Txapelketa congregó a casi sesenta cazuelas en las campas de la iglesia de Andra Mari KTM Taldea se proclamó ganador del concurso por quinta vez
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hombre, ¡cuánto tiempo sin verte!", se escucha en el bar, abarrotado hasta la bandera. "Pues, un año", responde el aludido con gracia. El bar está en las campas de la iglesia de Andra Mari de Urduliz. Hay un ajetreo mayúsculo: venga y venga poner copas... Al igual que fuera, donde cientos de personas charlan, ríen y también cocinan. Es el Rabu Txapelketa. Es fiesta en Urduliz. "Hoy nos juntamos todos los del pueblo. Te encuentras con gente con la que no te ves en todo el año", explica el que saludaba efusivamente a su conocido. Es un día muy especial para los urduliztarras, se percibe en el ambiente y también sus gestos y palabras lo demuestran. Se vuelcan en esta celebración. Jóvenes, no tan jóvenes, familias, chicos, chicas, solteros, casados, niños... todo el mundo estaba ayer junto a la iglesia. Pero sobre todo es un día de diversión para las cuadrillas. Ellas son las que más disfrutan de esta celebración, ellas son el alma de la fiesta.
El Rabu es sinónimo de festejo. Es juerga, ambiente, tradición. El calendario señala en rojo esta jornada de julio y la del próximo viernes, día 20, la celebración de Santa Marina. Ningún buen urduliztarra falla a estas citas. Muchos de ellos participan en el concurso de cazuelas, cerca de sesenta se prepararon ayer, otros van a acompañar a los chefs y a echar una mano en lo que puedan, y los hay que simplemente van a zambullirse en el ambiente festivo... hasta que el cuerpo aguante. Pero las dotes gastronómicas son las protagonistas. Desde primera hora de la mañana todo está en marcha y a medida que avanzan las horas el olor a comida empieza a inundar la zona. Los cocineros comienzan a preparar todo lo necesario desde las siete. Además de todos los ingredientes hay que montar la carpa -en la que cada cuadrilla instala su centro de operaciones- además de muchas otras cosas. Luego, a lo largo del día, ya se irán haciendo viajes al supermercado para completar lo que falta o para ir reponiendo lo que se agota. Pero esta es una fiesta madrugadora, sin duda. Y para muchos el levantarse pronto es uno de los trucos para cocinar un buen guiso. "Madrugar, buen género y muchas horas de preparación", desvela como ingredientes mágicos uno de los chefs de la cuadrilla Pozoigorri, que eso sí, no quiere confesar más secretos. Y debe de tener muchos porque esta cuadrilla, que ayer juntó a casi 60 personas, es una de las fijas en este concurso y en todos aquellos de la zona que tengan que ver con los fogones al aire libre: Marmitako de Plentzia, Alubias de Gorliz... Y en algunos hasta han conquistado los primeros puestos, como en 2009 en la vecina villa de Plentzia. Ayer, se llevaron un nada despreciable tercer puesto.
experiencia y veteranía Pero si alguien tiene experiencia, ese es Luis Zalakain. Él es el veterano. Es quizá el cocinero que más veces ha tomado parte en el Rabu Txapelketa. "Casi desde el principio", asegura. Y el concurso celebró ayer su edición número 46... Y es que Luis empezó trabajando en el bar que se colocaba antiguamente en la campa y que "se quitó porque al final todo el mundo trae su propia bebida". Después se puso a cocinar. Y está en su salsa. La organización, a cargo de Txori Alai, quiso reconocerle ayer el mérito de estar tantos años al pie de cañón y le concedió un premio especial.
Han ido pasando los años y el concurso ha ido creciendo hasta convertirse en una cita de referencia. Mucho han cambiado las cosas en tanto tiempo, claro. "Ahora esto se organiza casi por inercia", asegura Joseba, miembro de la organización. "Antes teníamos que estar dos semanas de reuniones en el txoko para preparar todo, ahora nos reunimos el día anterior y ya está. Es trabajo montar todo esto, pero se lleva bien", admite. Actualmente son 23 los miembros de esta sociedad, que son familiares de aquellos pioneros que hace casi 50 años decidieron montar un certamen de cocina de rabo. Txomin Zalakain fue el impulsor. "Él era cocinero y quería organizar un concurso en Urduliz, pero ya estaban el marmitako de Plentzia, el sukalki de Mungia... Así que optó por el de rabo para que fuera algo distinto y destacara", explica Paco Zugazaga, que fue parte de Txori Aldai durante treinta años. Otros cogieron el relevo con mucho gusto. "Es una cita que se ha consolidado. Sobre todo es importante para las cuadrillas, ellas lo dan todo. Nosotros damos diez premios para las cuadrillas y valoramos también su vestuario, la animación...", señalan desde el comité organizador.
Muchas agrupaciones son expertas en el guisado de rabo. Sobre todo las que son de Urduliz, que no entienden este día sin colocar las cazuelas sobre el fuego. "Suelen ganar siempre los mismos y decidimos cambiar de probadores, pero aun así seguían ganando. Hemos tenido y tenemos muy buenos jurados. Han estado cocineros profesionales y también personas de la escuela de hostelería de Artxanda", comenta Joseba, de Txori Alai. Y cierto es que por mucho cambio que haya parece imposible terminar con el reinado de KTM Taldea. Estos urduliztarras volvieron a conquistar ayer el primer premio y ya es la quinta vez que esta agrupación triunfa. "No hay más secreto que la paciencia", proclama José Ramón. Y trabajo: "Desde las siete de la mañana hasta la una y media hay que estar preparando todo".
Pero en realidad, en el Rabu Txapelketa se cumple la máxima de lo importante es participar. Y es que este festival tiene un carácter popular muy marcado y no se reparten premios en metálico. Sí se entregan copas, que "encima son todas del mismo tamaño", afirman desde la organización.
una día festivo Pero el Rabu Txapelketa no es solo un concurso de cocina. El jolgorio dura todo el día, desde primera hora de la mañana y hasta que el sol de apaga y la noche invade Urduliz. La música de los txistularis acompaña a los presentes en la campa mientras las cazuelas se ponen a punto. Pero es que antes, a las 9.00 horas, la banda ya había recorrido las calles del municipio anunciando la jornada festiva. A las 12.00 horas se celebró una misa en recuerdo de los difuntos y después tuvo lugar un hamaiketako para las personas mayores. Media hora después, el protagonismo recayó sobre los más pequeños y es que los niños del grupo de danzas de Iratxo Gorria deleitaron con unas actuaciones que se llevaron el aplauso de todos los asistentes.