Areatza

PASEAR por los cascos urbanos de los municipios de Arratia con los ojos bien abiertos puede deparar grandes sorpresas a más de uno. Lo mismo ocurre cuando se visitan las barriadas más alejadas en las que, salpicando el verde de sus montes, aparecen pequeños monumentos de gran valor histórico y arquitectónico. Ermitas, puentes, fuentes, iglesias y palacios de otras épocas se esconden entre los edificios que conforman las calles y plazas de municipios como Dima, Zeanuri, Areatza, Artea, Arantzazu...

areatza

Excepcional casco histórico

Sin ir más lejos, esta pequeña localidad arratiarra posee uno de los cascos antiguos con más edificaciones históricas por metro cuadrado de cuantos existen en Bizkaia. Como en el resto de pueblos del valle, entre los guijarros de sus empedradas vías nacen monumentos tanto de carácter religioso como civil que suponen una buena opción para visitar, por ejemplo, en estos días de Semana Santa.

El casco urbano de Areatza fue declarado Bien Cultural con la categoría de Conjunto Monumental en 1996. Responde a la tipología habitual de las pueblas medievales, con dos calles largas paralelas -Bekokalea y Goikokalea- cortadas transversalmente por los cantones de Zubizarra e Ilargi. La trama urbana acogía unas manzanas regulares sobre las que se alzaban las casas de la villa, de las que se ha conservado la número 7 de Bekokalea, de finales del siglo XV. Y a tan sólo unos pasos, el visitante se encuentra con la plaza de los Gudaris, corazón del municipio presidido por la fuente neoclásica del aska o popularmente conocida como la alcachofa, construida en 1851 y que es el símbolo de la localidad. A su lado, perdura en el tiempo el bello palacio Gortazar o del Riscal, el edificio más noble y aristocrático de la villa. Enfrente, reluce el Ayuntamiento, del siglo XIX, con soportales creados a partir de once arcos. Calle arriba, merece la pena echar un vistazo a la iglesia de San Bartolomé, también con pórticos que serán rehabilitados durante los próximos años.

Al igual que en Areatza, en la localidad de Ubide se respira historia en cada rincón. Formadas por elegantes casonas de piedra adornadas con flores de colores, las calles del barrio de San Juan lucen sobre un empedrado liso desde el que se vislumbra la iglesia parroquial de San Juan Bautista.

La fuente neoclásica del barrio de la Madalena es otra de las peculiaridades de este pequeño municipio, el más alto de Bizkaia, al que se puede acceder a pié paseando desde la vecina Zeanuri. Eso sí, para completar este recorrido de doce kilómetros hace falta buen calzado, mejor tiempo y unas largas horas de ocio por delante. Lo mejor de este itinerario, además del paisaje, es poder disfrutar de parte de lo que antiguamente era la vía de comunicación más importante de la zona: la calzada real que se conserva en parte.

Los Caleros

Una tradición recuperada

Esta localidad conectada con Ubide también esconde tesoros. Así, posee uno de los caleros más conocidos en los últimos tiempos gracias a su puesta en funcionamiento una vez al año por el grupo local Ipizki Taldea. Para llegar, se toma la carretera vecinal de Ozerinmendi, situada a mano derecha a la entrada del casco urbano de Zeanuri, viniendo de Bilbao por la N-240. Tras tres kilómetros, esta carretera muere frente a la ermita de San Justo. El calero se encuentra a cien metros, rodeado por un precioso robledal. Es del tipo francés, que se caracteriza por estar excavado en una zona de pendiente y es considerado patrimonio de Bizkaia por la Diputación.

Si se opta por conocer su patrimonio religioso, será difícil contemplarlo todo en un día. Y es que Zeanuri posee una iglesia (Santa María, de 1720), una Parroquia (Santiago Apóstol, 1550) y una veintena de ermitas diseminadas por las barriadas del municipio. Otra opción la ponen sus 18 molinos como, Ibargutxi -rehabilitado por la familia Larrazabal- y Olabarri, acondicionado para recibir visitas y al que se accede en coche por la carretera que une Zeanuri con Areatza.

Cerca de esta última localidad se encuentra Artea, donde se ubica otro monumento considerado Patrimonio de Bizkaia por el ente foral: la iglesia de San Miguel de Elexabeitia. La madera es protagonista en esta construcción. Su pórtico aún conserva parte del pavimento del siglo XVII aunque su interior ha perdido sus retablos y parte del mobiliario histórico que había acumulado durante siglos. Antes de encaminarse hasta este inmueble a 700 metros del casco urbano en dirección Orozko, la plaza de Artea en la que destaca la casona de Juan María Bilbao y la fuente pública, es un buen lugar para descansar mirando hacia la iglesia de Santa María.

itinerario completo

Los municipios más poblados

El valle de Arratia lo completan Arantzazu, Igorre, Dima, Lemoa y Bedia. Municipios que pese a estar más poblados también tienen cosas que ofrecer. Así, Arantzazu concentra varios enclaves vistosos en sus casi cuatro kilómetros de superficie. La estrella de esta localidad es el puente Zelaia. No en vano, une los dos elementos arquitectónicos más representativos de Arantzazu como son la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol en el lado derecho y la Casa Consistorial, en el izquierdo. Tanta es la importancia de este pequeño puente de un arco para los vecinos que lo han convertido junto a los saltos que ofrece el río Arratia y la poderosa encina que crece en uno de sus márgenes, en la imagen corporativa del municipio.

Hasta este paso se puede acceder desde la N-240 al salir de Igorre, una localidad que ya sin coches tras la apertura de la variante, se muestra más amable al visitante que vaya con idea de pasear. En la calle Elexalde se ubican dos ejemplos de arquitectura doméstica o residencial: el palacios Vildosola (siglo XVIII) y la casa Zubizarreta.

A escasa distancia destaca el edificio sede de la Mancomunidad de Arratia, la iglesia de Santa María de tres naves y adornada con un rosetón y la ermita humilladero de San Antonio, una típica construcción popular vasca. Desde esta localidad, tomando un desvio en la N-240, se accede hasta Dima con un núcleo central conocido como Ugarana. En él, a poca distancia se alzan la ermita de la Piedad, la iglesia de San Pedro Apóstol y el cementerio. Se trata de un amplio espacio orientado hacia el sol y el valle de los que ya no quedan, por eso también está considerado patrimonio de Bizkaia. Tomando nuevamente la carretera nacional que comunica Gasteiz con Bilbao, el siguiente municipio a Igorre es Lemoa. Dispone de cuatro ermitas entre la que destaca por su traza original y moderna la de San Inazio, su puente romano de camino a Amorebieta y sus escapadas a la zona de San Antolín en Peña Lemona, por Elizondo tras dejar atrás el cementerio. Por último se encuentra Bedia, parada indispensable para pasear por su plaza, Agirre Lehendakaria, donde está el conjunto formado por el Ayuntamiento, su fuente con el escudo del municipio, la escultura El buen samaritano y, a poca distancia, el palacio Bidekolea, una casa torre apuntalada tras los dos crudos incendios ocurridos en 2008.