No hace falta desplazarse hasta Iruñea para vivir el arranque de los Sanfermines. Como cada 6 de julio, Bilbao también se viste de rojo y blanco para celebrar el tradicional txupinazo organizado por el Hogar Navarro. A las doce en punto de este lunes, coincidiendo con el lanzamiento del cohete desde la capital navarra, varios cohetes han surcado el cielo desde el balcón de la sede de la entidad, en la Plaza Nueva, dando inicio a una celebración con más de un siglo de historia. 

Tras el estruendo de los cohetes, la música de gaiteros y dultzaineros ha tomado el relevo en la Plaza Nueva. Decenas de asistentes, vestidos con el tradicional blanco y rojo, se han sumado a los bailes, prolongando durante varios minutos el ambiente festivo. Todo ello en una mañana marcada por las altas temperaturas, que han llevado a buena parte del público a buscar refugio bajo los soportales de la plaza mientras otros preferían aguantar al sol para no perderse detalle del txupinazo. 

Muchos "navarros de adopción"

Entre los asistentes había bilbainos, navarros de nacimiento y también muchos "navarros de adopción". "Es la fiesta grande de Iruñea, nos encanta porque lo pasamos en grande", comentaban dos amigas, convencidas de que "no hace falta ir hasta allí, aquí nos lo pasamos de maravilla". Una de ellas bromeaba con sentirse "adoptada de Navarra" pese a ser de Santutxu, mientras su compañera recordaba sus raíces familiares: "Mi apellido es Funes, mi abuelo era de Navarra. Yo soy de Granada, pero llevo aquí desde que era pequeña". 

Durante unos minutos, la Plaza Nueva ha dejado a un lado el ritmo habitual del Casco Viejo para trasladarse simbólicamente a Iruñea. El blanco y rojo de la indumentaria, los acordes de gaitas y dultzainas y el lanzamiento de los cohetes han recreado una imagen que ya forma parte del calendario festivo bilbaino cada 6 de julio. 

El sentimiento de pertenencia también lo resumían tres socias del Hogar Navarro que no han querido perderse la cita. "Es un día especial y muy bonito; la pena es que hace demasiado calor, pero es lo que hay", señalaba una de ellas. Otra explicaba que, aunque es gallega y "celebraría Santiago", lleva 70 años viviendo en Bilbao y forma parte del Hogar Navarro: "También soy un poco navarra". Su compañera, una de las primeras socias de la entidad, según apuntaban entre risas sus amigas, resume el vínculo con una frase que ha arrancado sonrisas entre quienes las rodeaban: "Por amor a Navarra y a la patria vasca". 

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126 años de tradición

La celebración alcanza este año su 126.ª edición. Nacida en 1901 de la mano de la colonia navarra asentada en Bilbao, la tradición mantiene intacto su espíritu y vuelve a reunir a vecinos de la villa, navarros y amantes de San Fermín que, sin salir de Bilbao, dan la bienvenida a una de las fiestas más universales del calendario.