Un dulce adelanto. Eso ha sido para cientos de bilbainos y visitantes la apertura extraordinaria del Atrio Arriaga, el gran espacio que vertebrará la ampliación del Museo de Bellas Artes y que este miércoles ha podido recorrerse por primera vez antes de volver a cerrar sus puertas hasta la inauguración definitiva del complejo, prevista para el próximo 5 de octubre.
Durante apenas unas horas, la ciudadanía ha tenido acceso a uno de los lugares llamados a marcar la transformación más importante de la pinacoteca en las últimas décadas. Tras años de obras y andamios, el museo ha mostrado por primera vez una pieza clave de su nueva identidad: una gran plaza cubierta concebida para conectar el arte con la villa.
Una plaza abierta
La respuesta del público ha sido inmediata. Desde las diez de la mañana, cuando ha comenzado la jornada de puertas abiertas, el flujo de visitantes ha resultado constante. Vecinos, estudiantes, aficionados al arte, turistas y curiosos han desfilado por un espacio que hasta ahora solo había podido conocerse a través de fotografías.
Entre los primeros en cruzar la entrada se ha encontrado Martín Zubiaurre, que observaba con detenimiento el antiguo pórtico incorporado ahora al interior del complejo. “Nos está llamando mucho la atención la elegancia del espacio. Se percibe que la remodelación va a dar un salto exponencial de calidad al museo”, ha afirmado.
"Cuesta creer que estemos en Bilbao”
Las reacciones han alternado sorpresa y admiración. Muchos visitantes han destacado la capacidad de la intervención para combinar el respeto a la arquitectura histórica con una imagen contemporánea. Era la impresión que han compartido Lorena Fernández y Alejandro Vargas, visitante procedente de Costa Rica. Ambos han recorrido el atrio deteniéndose en las esculturas. “Parece un museo de Londres o Nueva York. Cuesta creer que estemos en Bilbao”, han comentado.
También Amaia García y Concepción Bringas, habituales visitantes del Bellas Artes, han destacado la atmósfera generada por el nuevo espacio. “Invita a quedarse. Lo habíamos visto en televisión, pero verlo en persona es completamente diferente”, han señalado.
Desde Grecia
Entre el goteo constante de asistentes aparecían asimismo visitantes llegados desde otros países. Simeon Joan, procedente de la ciudad griega de Salónica, ha reconocido que el atractivo arquitectónico de la villa ha sido una de las razones de su viaje. “Vine por la arquitectura contemporánea de la ciudad, en especial de Gehry, pero este lugar me ha sorprendido mucho”, ha comentado.
Más allá de la impresión estética, la apertura ha permitidocomprender uno de los principales objetivos del proyecto de ampliación. El Atrio Arriaga no se plantea únicamente como un distribuidor de recorridos para los visitantes del museo. Aspira a convertirse en una nueva plaza cubierta para la villa, un espacio permeable capaz de reforzar la conexión entre la institución cultural y la ciudad.