Bilbao impulsa un plan especial para proteger la ría y abrirla a nuevos usosOskar Gonzalez
La ría ha marcado durante décadas el pulso de Bilbao. Primero fue motor industrial, con muelles, astilleros y fábricas que dieron trabajo a miles de personas; después se convirtió en escenario de regeneración urbana, cuando Abandoibarra y el Casco Viejo, entre otros, devolvieron el cauce a la ciudad y le dieron identidad. Hoy, el Ayuntamiento afronta un nuevo capítulo en esta historia: intervenir directamente sobre el fluvial para protegerlo y abrirlo a usos ciudadanos, culturales, deportivos y ambientales. Se trata de un plan especial que busca definir cómo la ciudad se relacionará con su ría en las próximas décadas, reconociéndola como eje y pulmón urbano de la villa.
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Un marco claro
“Gran parte de la transformación urbana de Bilbao ha estado vinculada a su frente marítimo”, explicó en la mañana de este jueves Asier Abaunza, concejal de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público. “Más allá de la transformación en tierra firme, quedaba pendiente ordenar un espacio intermedio, complejo, donde coinciden URA, Consorcio de Aguas, Capitanía Marítima, Autoridad Portuaria, Gobierno Vasco… Ahora tenemos un marco claro que permitirá a vecinos, visitantes y promotores saber dónde se pueden desarrollar actividades, qué se permite sobre el agua y cómo convivirán los usos culturales, recreativos y deportivos”, subrayó el edil.
11 subámbitos y 5 zonas
Para lograrlo, el plan organiza toda la ría dentro del término municipal de Bilbao en 11 subámbitos y cinco zonas regulatorias, definiendo de forma clara los usos posibles en cada tramo. Esta zonificación permite combinar de manera coherente la protección ambiental, los espacios de paseo y recreo, los deportes náuticos y las actividades económicas, garantizando que la ciudad y el río convivan de forma segura y sostenible. Los paseos peatonales y ciclistas se prolongan a lo largo de todo el cauce, conectando zonas estanciales junto al agua con parques urbanos, áreas de recreo y espacios para deportes náuticos. Se contemplan pantalanes y muelles de uso ciudadano, pensados para paddle surf, remo o embarcaciones ligeras, que permitirán disfrutar del río de manera segura.
Las intervenciones previstas también buscan favorecer actividades económicas sostenibles, incluyendo la instalación puntual de kioskos, chiringuitos y equipamientos hosteleros en general, siempre respetando la relación con el agua y evitando la saturación urbana. Las riberas se plantean como espacios de interacción social, aunque solo las reconocidas como zonas mixtas están habilitadas para acoger conciertos, talleres, ferias, exposiciones temporales y eventos deportivos. La continuidad de los paseos permite la circulación fluida de peatones y ciclistas mientras se generan puntos de encuentro, fomentando la convivencia entre residentes y visitantes. Los parques abiertos y zonas verdes refuerzan la estancia, el esparcimiento y la conexión con la naturaleza.
Al detalle
Parque Ribera de Ibaizabal. Tendrá permitido el uso hostelero en una zona muy concreta, pero fundamentalmente consolidará el uso estancial y priorizará la conservación y mejora cambiental.
Los Caños, Atxuri, Zamakola y Urazurrutia. La ordenación del plan pretende mejorar la conectividad peatonal y ciclista con el centro respetando el carácter singular de cada barrio. Además de usos peatonales y estanciales, tendrá también uso fluvial y marítimo.
La Naja, El Arenal y Ripa. Se propone la creación de un paseo continuo al borde del río y admitirá el uso hostelero en la zona de espacio público urbano consolidado.
Uribitarte, Abandoibarra, Paseo de Campo Volantín y Avenida de las Universidades. Referente de la regeneración urbana de Bilbao y un frente de agua moderno que integra cultura, ocio, paseo y actividad universitaria junto a la ría. Al igual que el anterior, permitirá un uso hostelero en el espacio público consolidado y podrá haber pantalanes para embarcaciones ligeras y unidades náuticas a motor.
Euskalduna. Se configura como un espacio clave para proyectos activadores de ciudad y la celebración de eventos. Admitirá el uso hostelero, así como la actividad náutico-recreativa en las zonas definidas. Y en el agua habrá cabida para artefactos flotantes de actividades náuticas, deportivas y culturales; así como pantalanes para embarcaciones ligeras y náuticas a motor.
Parque Botica Vieja, Canal de Deusto, Olabeaga y Zorrotzaurre. Admitirá el uso hostelero y tendrán cabida pantalanes para embarcaciones ligeras y unidades náuticas a motor y pantalanes vinculados a servicios públicos.
Punta Norte de Zorrotzaurre. Un espacio estratégico de equipamientos públicos y puerta de entrada a Bilbao desde la ría y el mar. Está llamado a desempeñar un papel clave en la revitalización urbana y en la creación de un espacio público dinámico y multifuncional.
San Inazio y Elorrieta. Uso hostelero y artefactos flotantes de actividades náuticas, deportivas y culturales.
Zorrotza. Se permite un pantalán para unidades náuticas ligeras.
Parque Ribera Cadagua. la propuesta prioriza la continuidad del recorrido peatonal y la mejora ambiental de los márgenes, reforzando la biodiversidad y el valor paisajístico sin comprometer la capacidad hidráulica del cauce.
Zonas activadoras
Los proyectos activadores son otra pieza central del plan. Zonas como el Euskalduna e Itsasmuseum se postulan como entornos que se conciben como “motores urbanos” de gran atractivo, palancas de desarrollo de una nueva industria generadora de empleo y riqueza en ambos margenes del fluvial.
De este modo, la ría podrá acoger actividades recreativas sobre el agua, eventos culturales en sus riberas y propuestas artísticas que dialoguen con la ciudad y su historia industrial.El plan también refuerza la coordinación institucional, considerada esencial para la correcta gestión del río. Se ha constituido la Comisión Mixta de la Ría, con la participación de todas las administraciones implicadas, y se ha firmado un protocolo pionero que permite al Ayuntamiento actuar como ventanilla única para proyectos relacionados con el cauce. Esto facilita la tramitación de iniciativas y asegura criterios comunes en todos los tramos, además de integrar las competencias sectoriales de manera coherente.
Hostelería y pantalanes
Asimismo, se establecen criterios claros para instalaciones hasta ahora sin regulación específica, como pantalanes, muelles, infraestructuras flotantes y equipamientos culturales temporales. Se diferencian los usos ciudadanos de los privados: en las zonas urbanas se priorizan embarcaciones ligeras y deportes náuticos, mientras que en las áreas más naturales se protege la biodiversidad, consolidando corredores verdes que conectan con la red de espacios naturales del área metropolitana y favoreciendo la continuidad ecológica. La hostelería y los servicios puntuales se integrarán de manera selectiva, con el objetivo de generar actividad económica sin comprometer la relación con el río ni la calidad del espacio público.
El propio documento destaca que este Plan Especial no es un ejercicio teórico, sino una herramienta eficaz al servicio de la ordenación urbana, concebida para aportar seguridad jurídica y coherencia con el modelo urbano de la ciudad en proyectos y concesiones en las zonas de ribera. Según la nota municipal, el borrador “marca el inicio de su tramitación urbanística”, incorpora el contraste técnico e institucional previo a su aprobación, y “permite definir criterios comunes y agilizar la toma de decisiones en este marco”, reforzando la capacidad de Bilbao para gestionar de forma coordinada y sostenible los usos y actividades vinculados a la ría.
El documento inicia su tramitación con informes sectoriales, exposición pública y participación ciudadana antes de su aprobación inicial por la Junta de Gobierno y, posteriormente, por el Pleno municipal. La intención es que los vecinos puedan conocer, opinar y aportar ideas, haciendo de la ría un espacio participativo, dinámico y abierto al disfrute. Con la implementación de este plan, Bilbao pone en valor la ría como un escenario urbano multifuncional y accesible. La urbe se proyecta a Bilbao hacia las próximas décadas como una ciudad fluvial y viva.