La gastronomía constituye uno de los elementos clave que aporta identidad a nuestro territorio. El arte de preparar una buena comida parece quedar en el ADN de los vizcainos y las vizcainas como un ingrediente fundamental de nuestra forma de ser y vivir. Sin embargo, las voces femeninas -como la de las amamas que durante siglos han sostenido los fogones- siguen resistiéndose, pese a los avances, a ocupar el espacio que les corresponde en el relato público de la cocina profesional.
En la mañana de este martes, BISUBI, la fundación de profesionales de la gastronomía de Bizkaia, ha reunido por primera vez a cerca de una treintena de cocineras con el objetivo de visibilizar el papel de las mujeres y sentar las bases de una red que impulse la igualdad en el sector gastronómico del territorio.
La cita, enmarcada en las actividades organizadas con motivo del 8 de marzo y con el apoyo de Emakunde, ha sido algo más que una fotografía conjunta. Ha servido para conectar trayectorias, compartir experiencias y poner sobre la mesa una realidad que muchas de las asistentes conocen bien.
La presidenta de la fundación, Lara Martín, junto a la socia fundadora Uxue Landa, recordaron durante el acto que, aunque históricamente las cocinas han estado ocupadas por mujeres, cuando la gastronomía se convirtió en escaparate mediático y símbolo de prestigio, los nombres que trascendieron fueron, en su mayoría, masculinos. De ahí la necesidad de generar referentes femeninos reconocidos.
Con esta acción, la fundación se suma al lema del 8M, “Dale espacio a la igualdad”. En esa línea, la directora de Emakunde, Miren Elgarresta, subrayó que la igualdad no es un logro garantizado, sino un espacio que debe cuidarse y ampliarse cada día, también en ámbitos como el culinario.
La fundación quiere que esta primera convocatoria no sea un hecho aislado. Bajo el nombre BISUBI Emakumeak, el objetivo es consolidar una red que promueva encuentros, formaciones e iniciativas participativas que refuercen la presencia y el liderazgo femenino en la gastronomía vizcaina. Un paso más para que las próximas generaciones de cocineras encuentren modelos visibles y un espacio propio donde desarrollarse y brillar.