El nuevo bulevar de la ría, que conectará Bilbao y Getxo a través de un paseo peatonal y ciclista continuo, nació con un objetivo claro: unir municipios y transformar antiguos espacios industriales en un corredor amable junto al agua. Sin embargo, en el punto exacto donde la capital vizcaina limita con Erandio, el proyecto ha dejado al descubierto una imagen que muchos interpretan como una frontera visual.
La unión, o más bien la falta de transición, entre dos modelos de barandilla distintos ha roto la sensación de continuidad del paseo. A un lado, el diseño que prolonga el estilo ya existente en el tramo bilbaino; al otro, el modelo elegido por el Ayuntamiento de Erandio. El resultado es un corte perceptible a simple vista que genera un contraste evidente en materiales, altura y acabado. “Mira esto, Carmen”, comentaba un hombre mientras señalaba el punto exacto donde ambas estructuras se encuentran sin solución de continuidad.
Una decisión administrativa
La singularidad del caso no responde a un error de ejecución, sino a una decisión administrativa. El diseño del mobiliario urbano quedó en manos de cada Ayuntamiento. Así, cada municipio optó por el modelo que consideró más adecuado, cumpliendo con las exigencias actuales de seguridad. El bulevar mantiene su trazado continuo, pero su estética varía al cruzar cada término municipal.
La consecuencia es que, a lo largo del recorrido por la margen derecha, conviven distintos estilos de barandillas. En Bilbao se aprecia una similar a la ubicada a partir de Leioa: blanca, moderna y con un estilo bastante actual. Mientras que entre medias, en Erandio, la barandilla pasa a ser marrón, con otro acabado y una estética completamente distinta que genera un gran contraste. Una imagen que ha generado debate, hay vecinos que creen que se ha roto la uniformidad del paseo y otros que defienden que la de Erandio encaja mejor con su pasado industrial. “No todo tiene que ser igual, cada municipio tiene su identidad”, comentan algunos usuarios en redes sociales.
En cualquier caso, el debate pone sobre la mesa la dificultad de coordinar criterios estéticos en proyectos que atraviesan varios términos municipales. El bulevar cumplirá su función como conexión peatonal y ciclista entre municipios, pero la diferencia en las barandillas ha abierto una discusión sobre la conveniencia, o no, de haber apostado por una imagen común en todo el recorrido.