Bilbao mira a Europa para impulsar la movilidad ciclista
El Bilbao Bike Summit ofrece diferentes visiones de cómo integrar este medio en la ciudad
La bicicleta cada vez tiene más adeptos pero a Bilbao todavía le queda mucho camino por recorrer para igualar el uso que hacen los ciudadanos de los capitales europeas que son un buque insignia en movilidad sostenible como Ámsterdam o Copenhague. Otras, como París, están dando grandes pasos para atraer a su población hacia este medio de transporte. Y la capital vizcaina espera que un día sea ejemplo como lo son las capitales de Países Bajos y Dinamarca.
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Para conocer cómo son estas experiencias europeas, se celebró ayer el Bilbao Bike Summit, que también contó con la visión de ciudades como Gasteiz, Sevilla, Barcelona o Zaragoza. “Con estas ciudades tenemos una realidad más cercana”, reflexionó Nora Abete, concejala de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, quien anunció que el número de estaciones de bicicletas se incrementará en 20 este 2026, pasando de las “48 actuales a 68” porque “Bilbao ha decidido mirar al futuro pedaleando”.
París
Este punto de encuentro sobre la movilidad sostenible acercó hasta Bilbao la experiencia de París, que en los últimos años ha logrado que la bicicleta sea “imprescindible”, según Rémi Dubois, responsable de operaciones de infraestructuras ciclistas del Ayuntamiento de París, quien aseguró que la implantación de este modelo de transporte es de tal envergadura que “aunque haya un cambio político en la Alcaldía” de la capital francesa no se va a retroceder en las políticas que se están llevando a cabo. No en vano, se ha logrado que con el crecimiento del uso de la bicicleta se haya reducido el nivel acústico en un 50% en aquellas calles que cuentan con carril bici y una reducción desde 2013 de un 40% del número de víctimas de accidentes con daños corporales.
Para esos logros, Dubois indicó cuáles habían sido las claves que han guiado a la capital francesa. Por un lado, la presencia de un espacio dedicado a las bicicletas mejora el espacio público en su conjunto. Por otro, este medio de transporte se adapta a todas las funcionalidades urbanas. Además, la bicicleta permite enfrentar eventos grandes porque tiene una capacidad única para responder a una alta demanda. Y, por último, la convivencia entre ciudadanos y bicicletas repercute en toda la población al ser un medio que se adapta a todas la edades y condiciones físicas y potencia puntos de convergencia seguros y tranquilos. Las cifras hablan por sí solas, París ha dedicado a la movilidad en bicicleta 250 millones de euros para el periodo 2025-2026, lo que supone una inversión por habitante de 24 euros. Las previsiones indican que para 2030 entre el 19 y el 28% de la población de París se desplazará en bicicleta.
Copenhague
“Es el medio de transporte más rápido y cómodo para moverse por Copenhague”, afirmó sin dudas Niels Hoé, fundador y director de la consultora HOE360 de la capital danesa. Él fue una de las personas que formó parte en 2007 del proyecto político para impulsar el uso de la bicicleta en Copenhague. Por ello, resaltó que la “planificación a largo plazo y la financiación constantes son imprescindibles” para que este medio de transporte se asiente entre la ciudadanía. Un medio que fomenta la “socialización en las calles y reduce el uso de la sanidad”.
Ámsterdam
Precisamente, el que la bicicleta sea un transporte saludable también lo subrayó Ana Castán, del Urban Cycling Institute de Ámsterdam, al afirmar que en Países Bajos “no existe la obesidad infantil” porque los niños y niñas hacen deporte al moverse en bicicleta. Además, permite una mayor independencia a las personas con discapacidad y los mayores de 65 años son “los que más kilómetros recorren al año en bicicleta” porque tienen un “lugar seguro” en el que moverse.
Y Castán desgranó las claves por las que la capital de los Países Bajos es un referente. Hay carriles bici exclusivos y carriles compartidos, aunque estos tienen limitaciones de velocidad. También es imprescindible que se creen aparcamientos cercanos a las residencias, que está regulado por ley. Y a los más pequeños se les forma ofreciendo educación vial integrada. Modelos sobre los que Bilbao puede ir tejiendo su futura red ciclable.