Son diez paneles, pero podrían haber sido muchos más porque repasar la vida y obra de Estaban Urkiaga ‘Lauaxeta’ es una tarea colosal, acorde a su figura. Esta exposición inaugurada en el Museo del Nacionalismo Vasco de Sabino Arana Fundazioa es, de hecho, un auténtico compendio de su militancia cultural y su compromiso político que hoy en día, casi 90 años después de que fuera fusilado, no ha perdido un solo ápice de valor. Quizás por eso hay expertos como Jon Kortazar que lo han equiparado con un santo en la medida en que su legado artístico es una verdadera lección de vida que el propio poeta y periodista acertó a resumir en una frase: “Dana eman behar jako maite dan askatasunari”.
La muestra Lauaxeta, arquitecto de sueños podrá ser visitada en Sabin Etxea hasta el 12 de marzo -los lunes, martes, jueves y viernes, de 10.00 a 14.00 horas, y los miércoles de 10.00 a 19.00 horas- ha sido estructurada en esa decena de paneles dedicados a presentar las diferentes etapas vitales y profesionales por las que atravesó; desde su infancia -nació en 1905- hasta la tragedia de la guerra y su ejecución en 1937. La presentación de la exposición ha contado con la participación de la portavoz y diputada de Euskera, Cultura y Deporte de la Diputación Foral de Bizkaia, Leixuri Arrizabalaga; la presidenta de Sabino Arana Fundazioa, Arantxa Tapia; el comisario de la muestra, el catedrático y crítico literario, Jon Kortazar; y una sobrina de Lauaxeta, Miren Sorkunde Urkiaga, concretamente.
Símbolo de dignidad, cultura y resistencia
En su intervención, la presidenta de Sabino Arana Fundazioa ha resaltado la idea de Lauaxeta como poeta y gudari, “comprometido con la defensa de Euskadi y de sus instituciones, cuya ejecución lo convirtió en símbolo de dignidad, cultura y resistencia, frente al intento de silenciar su voz”. “Hoy, 120 años después de su nacimiento, Lauaxeta sigue interpelándonos”, ha afirmado Tapia. “Su vida y su obra nos recuerdan que la cultura vasca se ha construido desde el compromiso, desde la creatividad y desde la defensa de nuestra lengua y nuestra memoria colectiva”, ha subrayado.
Esteban Urkiaga es, por méritos propios, uno de los símbolos del renacimiento cultural vasco de principios del siglo XX, preocupado por la vitalidad de la cultura vasca, por innovar y por crear mundos nuevos en euskera; un poeta que no se conformaba con eso y que aspiraba, como otros coetáneos suyos, a cambiar el mundo-nación a través de su poesía simbólica. Por eso en sus versos se intercalan palabras como estatuto o mendigoizales… “Con esta exposición reafirmamos el compromiso institucional con la memoria histórica, con la difusión de la literatura vasca y con el reconocimiento de quienes, como Lauaxeta, soñaron un país más libre y más justo, y lo hicieron escribiendo, viviendo y, en último término, dando su vida por él”, ha zanjado la presidenta de Sabino Arana Fundazioa.
Próxima parada, Donostia
Por su parte, Leixuri Arrizabalaga ha definido la figura del poeta -que repartió su vida entre Laukiz, Mungia y Bilbao- como “una persona muy especial de su tiempo: euskaldun, euskaltzale, abertzale, jeltzale, cristiano, periodista, amante de la libertad y la verdad, europeísta y demócrata”. Esta exposición -que ha recorrido otras localidades vizcainas- va más allá de la posibilidad de conocer la figura de Lauaxeta ya que, como ha expresado Arrizabalaga, “nos ofrece la posibilidad de recordar quiénes somos y de dónde venimos”. La diputada ha aprovechado su intervención para anunciar que la siguiente parada de la muestra será el centro cultural Ernest Lluch, en Donostia. “Y eso es una buena noticia porque significa que este proyecto que nos ayuda a recuperar nuestra historia y a dar sentido al presente seguirá vigente”, ha concluido Arrizabalaga.
La exposición incorpora documentos inéditos y materiales recientemente recuperados, como el testimonio del lehendakari Leizaola, el registro de su ingreso en prisión o el homenaje que recibió en Barcelona en 1938 por parte de escritores vascos en el exilio, así como el original de ‘Arrats Beran’ o carteles de mítines. Con este proyecto, la Diputación Foral de Bizkaia, organizadora de esta iniciativa, pone en valor la figura de Lauaxeta y su legado literario y político.