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Un café con leche a partir de 3,5 euros: ¿vale lo que cuesta?

Baristas justifican los precios de la variedad de especialidad con el tipo de producción y el coste agregado

Un café con leche a partir de 3,5 euros: ¿vale lo que cuesta?Miguel Acera

¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un café? Esta pregunta parece planear implícitamente cada vez que sube su precio, haciéndolo parecer más un lujo que un ritual diario. Si la mayoría se lleva las manos a la cabeza con subidas de 10 céntimos, ¿quién podría imaginar que Bilbao llegaría a albergar locales en los que el café latte –que no deja de ser un café con leche– se sirve a 3,5 euros? El mercado existe y de ahí el aumento de las cafeterías. Sus impulsores tienen múltiples argumentos para justificar su precio.

“El café de especialidad no es necesariamente mucho más caro que el comercial. Pero como los tostadores de especialidad son empresas pequeñitas no te pueden dar un servicio como las grandes, con lo cual te tienes que comprar tú la máquina de café o las tazas”, explica Nacho Iruarrizaga, de Barista’s Club, quien concreta que las cafeteras pueden costar entre 12.000 y 15.000 euros. “Lo tienes que amortizar cobrando el café un poco más caro. No es tanto el precio del café en sí, sino todo lo que conlleva la producción: el coste agregado de todo lo que la gente no ve”, añade antes de detallar que todo lo que acompaña al producto debe ser premium: también las tazas, cuyo precio no baja de los 10 euros.

Álvaro Martínez, responsable de Kafic, apunta otros motivos en relación al precio del café. “Cuando entra una persona a un coffee shop y pide un café tienes que utilizar 18 gramos cuando en un café normal se utilizan 8 gramos. El coste se duplica”, asevera este barista profesional, quien reconoce que el café es de más calidad pero no como para pagar el doble. “¿Qué diferencia hay entre un 100% arábica, que es un café de alta calidad, a un café de especialidad? La única diferencia es que si compras un kilo de 100% arábica dentro puedes tener defecto”, señala, antes de explicar que esto significa que de 100 cafés tres o cuatro van a estar malos, “porque es como un paquete de pipas: a veces, hay tres o cuatro podridas aunque de aspecto, por fuera, estén bien”. En ese sentido, asegura que el café de especialidad se caracteriza por no tener defecto, ya que la selección de los granos de café se hace a mano. “Aunque el cliente no nota la diferencia”, admite.