bilbao- Como lo diría un corrido mexicano, sigue siendo el rey. Enrique Amezua estrena nueva legislatura al frente de la Escuela de Ingeniería de Bilbao que desde hace poco luce nueva musculatura: la fusión de las cuatro escuelas clásica, la Escuela Técnica Superior de Ingeniería, Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial, Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Minas y Obras Públicas, y Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales. Hoy habla con palabras precisas, propias del oficio, de una Escuela de ingeniería propia del siglo XXI, donde el dibujo ya no es el temido desfiladero pero donde sigue en pie la exigencia.
Perdone, pero la Escuela gasta una fama terrible... ¿Es una leyenda urbana?
-Tiene fama de dura, sí. Y en buena medida responde a una realidad. No niego que haya algunos alumnos que sufren, no porque lo queramos sino por el nivel de exigencia.
¿Con qué propósito?
-El de que la formación sea la adecuada. En el pasado hubo algunos profesores que incluso fueron leyenda pero hoy en día ya hay más control y una dedicación más exclusiva a la escuela.
Dibujo, decía... ¿Tan complicado es?
-Tuvo una fama bien ganada, es cierto. Ya no es así. Ahora parece que es más complicada la Química y, sorprendentemente, hubo un tiempo reciente en el que también pesaba la Informática.
¡Qué me dice, si vivimos ‘informatizados’!
-Estamos acostumbrados al uso, pero no a la programación, el diseño sobre cómo piensa las máquinas.
¿Existe el riesgo de que nos superen?
-No creo. La máquina nunca sabrá más que quien la diseñe.
¿No se le hace difícil al hombre seguir el ritmo al que crece la tecnología?
-Piense que cualquier aparato que lleva uno en el bolsillo es más potente que el ordenador que llevó al hombre a la luna por primera vez. Los teléfonos móviles de hoy no era imaginables hace 20 años y no soy capaz de vaticinar qué veremos dentro de otros veinte.
¡Venga, atrévase!
-No espero morirme sin ver coches que conduzcan solos.
Eso ya existe. Arriésguese a jugar a Julio Verne
-¡Uf! Me refería a coches independientes como algo habitual. ¿Arriesgarme? Quizás que cada uno lleve unos cascos encima y si yo te hablo en castellano tú me entiendas en ruso o en inglés, en el idioma que conozcas.
¿Qué puede esperar un estudiante de la Escuela de hoy?
-Que si es predispuesto al trabajo va a obtener una formación que le ayuda a ganarse la vida, que sin acabar los estudios obtendrá la necesaria experiencia, que podrá formarse en el extranjero...
¿La experiencia por encima del libro?
-Humm... Creo que no. En ingeniería pesa el libro. Hace falta una base científica sólida para entender los cambios.
¿Han ganado la partida las ciencias a las letras?
-Sin culpar a nadie, creo que sí.
director de la Escuela de Ingeniería de Bilbao