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La Policía Local impone en cuatro años 196 multas a peatones temerarios

En las zonas comerciales, donde hay oficinas, se concentran más infractores

La Policía Local impone en cuatro años 196 multas a peatones temerariosDEIA

Bilbao - ¿En qué situación cree que podría encontrarse un mensaje que diga Un uso responsable del móvil te puede salvar la vida? No es que los teléfonos inteligentes induzcan a actividades de riesgo, pero distraerse mientras se manipula uno de estos aparatos al caminar por la calle puede conllevar a cometer una imprudencia fatal. Por ello, cada vez son más los pasos de cebra de diferentes ciudades que rezan con avisos impactantes como estos. En el caso de Bilbao, además de las líneas rojas que se dibujan en los carriles de bus, la Policía Local realiza campañas de concienciación cada año. Sin embargo, las infracciones más graves, aquellas que provocan accidentes o llegan a poner en riesgo vidas, pueden llegar a sancionarse. Muestra de ello son las 196 multas impuestas a viandantes desde 2012.

El principal objetivo de los agentes bilbainos en este sentido es evitar atropellos, una circunstancia que atañe por igual a conductores y peatones. “Las campañas son preventivas”, asegura José Julio González, jefe de Inspección Central de Tráfico del Ayuntamiento de Bilbao, quien añade que las más de 40 campañas que se llevan a cabo a lo largo del año están incluidas en el Plan Estratégico de Seguridad Vial de Euskadi. “Cuando se le advierte al peatón por dónde tiene que cruzar, pero insiste y termina cruzando, además de informarle al final se tramita una denuncia. Aunque no es lo habitual”, expone Julio, antes de determinar que si la multa es leve es de 90 euros y si es grave es de 200 euros, dentro del baremo de sanciones determinado por la ley de tráfico.

Otro motivo objeto de sanción puede ser el provocar que el vehículo que circula correctamente tenga que realizar una maniobra de evasión. “Normalmente colocamos a los agentes en un punto determinado de la calle y cuando sabemos que alguien ha pasado en rojo y no ha habido peligro, le paramos y le explicamos que debe respetar la señalización y los peligros que conlleva saltarse las normas”, explica Julio.

¿Y cómo se toma un peatón que se le multe por imprudente, un castigo que hasta hace poco era impensable? “Cada día van cogiendo más conciencia de que tiene que respetar las normas. Al principio era difícil, porque los peatones no entendían que se les pudiera multar”, asegura el jefe de Inspección.

En cuanto al perfil del peatón irresponsable, Julio indica que hay de todo tipo, hombres y mujeres, de todas las edades y condiciones sociales. El agente municipal menciona como motivo que “a menudo se camina deprisa por la ciudad, porque se va mal de tiempo, debido al estrés y a tener que hacer muchas cosas a la vez. Zonas comerciales donde hay muchas oficinas son las más críticas”. No obstante, asegura que en las ocasiones en las que los accidentes de tráfico han sido mortales se reparten en un 50% la responsabilidad entre conductores que no han respetado el paso de peatones y peatones que han atravesado pasos en rojo. “Se concatena una serie de circunstancias y se produce un atropello mortal”, revela.

Iniciativas Además de las campañas dirigidas a la vigilancia, también se realizan otro tipo de iniciativas. “Hace unos años hicimos una campaña en la que había un pictograma en los semáforos, una especie de diablo que atravesaba el semáforo en rojo y decía No le sigas”, rememora Julio. Asimismo, menciona las líneas rojas que lucen los carriles bus, ya que al pasar más desapercibidos para los peatones, son más peligrosos por dos motivos: por ellos pasan menos vehículos que por una calzada normal y el sentido suele ser el contrario al del resto del tráfico. Es el caso de la calle Hurtado Amézaga, donde “todos los vehículos van desde Zabalburu a la Plaza Circular, pero convive el tráfico en ambos sentidos, y si algún peatón va a cruzar por donde no debe tiene que mirar también a la izquierda”, advierte.

Las campañas de concienciación, considera José Julio, están comenzando a dar sus frutos. El descenso en las multas también es muestra de ello: en 2012 se pusieron 57; en 2013 fueron 37; en 2014 un total de 46; en 2015 se tramitaron 41, y durante el primer semestre de 2016 se han impuesto 15. “La gente tiene más paciencia y es más responsable, ya no es como antes, cuando todo el mundo pasaba por donde quería”, expone el jefe de Inspección, quien considera que se trata de un trabajo “lento y a largo plazo”.