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Una casa sin límites para sus inquilinos en Bilbao

La Once expone una casa inteligente, sostenible y accesible con soluciones positivas para cualquier persona

Una casa sin límites para sus inquilinos en Bilbao

Inteligente, accesible y sostenible. No hace falta tener una discapacidad para querer vivir en una casa así. Porque, “las cosas para que sean buenas tienen que ser para todas las personas”. Iñigo Pombo recuerda esta frase. “Me lo dijeron mis amigos de Fekoor y así es. El ascensor del metro se pensó para una silla de ruedas y ahora se utiliza para todos”, pone de ejemplo el concejal de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Bilbao. Ese es precisamente el mensaje que quiso trasladar ayer la Fundación Once que estos días expone en Bilbao una casa de 100 metros cuadrados diseñada con gusto y equipada para romper barreras a sus inquilinos. Porque la vivienda cuenta con más de cien soluciones tecnológicas.

Andrea, de 29 años, es la vicepresidenta de Asebi, la Asociación Bizkaia Elkartea de Espina Bífida e Hidrocefalia, y junto a Erlantz, otro joven de 29 años que también trabaja en esta asociación, hicieron la visita a esta casa móvil que está recorriendo la diferentes comunidades para mostrar que la accesibilidad y la estética no están reñidas.

Andrea vive en con sus padres en un adosado y Erlantz en un segundo piso sin ascensor al que con esfuerzo accede cada día. A los dos les gustaría independizarse y tienen sus ojos puestos en las viviendas que la diputación de Bizkaia tiene en Txurdinaga y que están dotadas de muchos medios de accesibilidad. “Pero la lista de espera es larga porque están muy bien”, señala Andrea.

Como el que explora en el mercado inmobiliario su nueva vivienda los dos se acercaron a esta casa para analizar desde su perspectiva las soluciones tecnológicas que presenta y de las que se podrán beneficiar en un futuro, si se independizan y su costo se lo permite. Aunque muchas de las soluciones que incorpora facilitarían la vida diaria de cualquier persona con o sin discapacidad además de ofrecer soluciones a las personas mayores.

A Andrea, por ejemplo, una de las tecnologías accesibles que más le llamó la atención fue la puerta de entrada. Se puede abrir a través del móvil y se cierra con llave desde el dispositivo. Además, la mirilla digital permite igualmente al usuario saber quién llama al portero desde el móvil sin tener que ir hasta la puerta. “Me parece comodísimo. No lo conocía”, señala.

La mesa de comedor ofrece la posibilidad de adaptarse a la altura de la silla de ruedas y además ofrece una anchura entre las patas de la tabla que admite con holgura introducir la silla. “Este es, por ejemplo, uno de los problemas que tenemos en los restaurantes”, señalan.

La vivienda cuenta con balizas beepcons, desarrolladas por la empresa Ilunion, que están especialmente diseñadas para facilitar a las personas con discapacidad visual la identificación y localización de los objetos cercanos. “Mira Erlantz, este sillón es interesante”, le sugirió Andrea. Se refería al sofá de la sala con una función levantapersonas que prácticamente y sin esfuerzo se coloca de pie activando el mando.

El armario de la habitación de almacenaje motorizado para acercar las prendas a la altura deseada o la encimera regulable de la cocina son algunas de las incorporaciones más vistosas. También un secador de cuerpo por aire como los secadores de pelo o una alfombra que suena si una persona se baja de la cama y que está pensada para las personas mayores o que puedan tener pérdidas de memoria.

Pero, hay otras soluciones que simplemente responden al sentido común porque al final “la accesibilidad es cuestión de sentido común”, dijo Pilar Soret, de la fundación Once que junto al delegado territorial, Juan Carlo Andueza y, a la consejera técnica del Real Patronato sobre Discapacidad presentaron ayer la vivienda.