Bilbao - La presencia de diversos contaminantes en la parcela que terminará el canal de Deusto marca toda la excavación del terreno. Es la capa superficial del gran solar, a una profundidad que oscila entre los dos y tres metros, donde se prevé hallar la máxima cantidad de pasivo ambiental. Las catas efectuadas así lo indican aunque es probable que se encuentre alguna sorpresa, advierten desde el Ayuntamiento. Las tierras y el agua que se genere van a ser examinadas hasta por cuatro controles diferentes.

El primer análisis a efectuar será el de las propias empresas que acometen los trabajos. Después, los técnicos de Dinam, una consultoría medioambiental contratada por el Ayuntamiento, concretarán que el primer examen se haya hecho de forma correcta. Más tarde vendrán los técnicos de la viceconsejería de Medio Ambiente que comprobarán que todo el proceso de extracción se lleva a cabo según los parámetros estipulados en el plan de excavación que ahora mismo están analizando para su aprobación. Examinarán tanto las tierras que pasen por la cribadora para extraer el material contaminado como la tierra que se transporte por vía marítima camino de la zona que se ha construido en el puerto para depositar el material limpio. Finalmente, la Agencia Vasca del Agua, URA, terminará el recorrido fiscalizador escrutando también este último material referido y vigilando todo lo que pasa con el agua. Es decir, certificará que el agua que pueda aparecer en la zona de excavación ha pasado por un proceso de filtrado antes de depositarla limpia en la ría. Todo un protocolo de vigilancia que ha sido considerado por varios especialistas consultados por el Ayuntamiento como un proceso “escrupuloso, intachable y para tomar como ejemplo”.