BILBAO. Las mujeres que ejercen la prostitución en las calles de Bilbao son cada vez menos. Ayuntamiento y Askabide, asociación que vela por los intereses de estas mujeres, coinciden en que no son más de 15 o 20, de un colectivo que se cifra en torno a las 700 personas. Incluso los clubes de alterne están dando paso a los pisos. A pesar de ello, Bilbao cuenta desde 2010 con una ordenanza de Espacio Público, cuyo artículo 16 contempla sanciones para clientes y mujeres por prácticas sexuales incívicas en la calle. En comparación con otras ciudades, en la capital vizcaina, la ordenanza se ha convertido en un instrumento que solo se usa cuando se genera un problema vecinal. De ahí que en un año solo se hayan abierto diez expedientes sancionadores a clientes y mujeres.
Y es que la polémica de la prostitución nunca desaparece, y ahora vive un momento más intenso en ciudades como Madrid o París. En la primera, el Ayuntamiento ha elaborado un borrador de su futura Ordenanza de Convivencia con fuertes sanciones contra comportamientos que califica de "incívicos"; mientras, en la capital gala, el Parlamento ha aprobado multar a los clientes en medio de una gran contestación social en todo el país.
Sanciones en Bilbao Las sanciones de la Policía Municipal de Bilbao por prácticas sexuales incívicas en el espacio público y prostitución en Bilbao han sido leves, entre 300 y 400 euros, y se han producido cuando las actuaciones incívicas eran muy evidentes. Según el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro, "cuando elaboramos la ordenanza se hizo con la pretensión de tener un instrumento ante ciertos comportamientos incívicos que se producían en la ciudad". El concejal resalta, no obstante, que "hay prioridades de seguridad a nivel delincuencial, porque en general, el tema de la prostitución en la calle es muy reducido".
Ana y Diego, dos educadores que trabajan en Askabide informando y ayudando a las mujeres que ejercen la prostitución en Bizkaia, coinciden en esta apreciación. Según sus datos, si en Bilbao alrededor de 700 mujeres venden sus servicios, apenas 15 o 20 lo hacen en la calle. Sin embargo, admiten que se trata de un grupo muy reducido de mujeres nigerianas, cuyas circunstancias vitales, así como una cultura diferente, hacen que su presencia en las calles acaben generando algunos conflictos por el ruido, las formas y los comportamientos.
La crítica a la ordenanza desde Askabide se fundamenta en que se elabora debido a las quejas vecinales por un grupo de mujeres nigerianas, pero sobre todo se refiere a temas cívicos y "pensamos que ya hay ordenanzas que multan los comportamientos incívicos". Para estos educadores, "ninguna ordenanza apunta a mejorar la protección de las mujeres, a darles más seguridades o reducir su vulnerabilidad".
Desde diciembre de 2012 hasta septiembre de 2013, la Policía Municipal ha abierto 10 expedientes sancionadores relacionados con actos incívicos en la calle, aunque algunos de ellos son por exhibicionismo. El concejal considera que la sanción ya es una medida disuasoria para quien realiza estas prácticas en la calle, además del miedo a que se conozca los motivos. En el caso de las mujeres es una piedra más en su camino de subsistencia, según los responsables de Askabide. "Desde aquí les ayudamos a presentar recursos a la sanción pero si no prosperan, finalmente prefieren pagarla porque no quieren tener problemas".
La norma aprobada en 2010 pretendía, entre otros aspectos, calmar la crispación de los vecinos de Miribilla que protagonizaron numerosas quejas sobre el ruido y las conductas incívicas que presenciaban en el barrio. Después fueron los vecinos de General Concha, y más tarde los de Costa. Ahora, son los vecinos de Las Cortes, quienes han convivido con la prostitución desde siempre, los que han rebasado el grado de tolerancia. Esta es la percepción de los educadores que trabajan en Askabide con las mujeres que ejercen la prostitución y que se muestran preocupados por este colectivo muy vulnerable. Los últimos casos sancionados se han producido en el parque de Etxebarria, plaza Quintana y Cortes. No todos han sido por temas de prostitución. La Policía ha sancionado a mujeres que ofertaban sus servicios y a clientes que los requerían, pero también a varones que exhibían sus genitales o que se estaban masturbando.
Las críticas se dirigen más al grupo de mujeres nigerianas que se ha ido desplazando de un barrio a otro por las noches de Bilbao, sorteando las quejas vecinales. Son rechazadas hasta en Las Cortes por los vecinos y, en ocasiones, por otras mujeres que ejercen la prostitución durante el día y que son vecinas del barrio. Se ha producido un cambio porque son mujeres que no viven en Bilbao y no son conocidas, no están integradas en Las Cortes y su historia personal de tránsito para llegar hasta aquí es complicada y ha sido larga, tienen deudas de viaje y viven ajenas a los problemas que originan. "De hecho, muchas mujeres ni siquiera saben que existe una ordenanza que habla de su regulación".