Bilbao
EL cuerpo, con la edad, se oxida y no hay mejor forma de engrasarlo que una buena rutina de ejercicio físico. Movilidad para los músculos y las articulaciones como antídoto para combatir el sedentarismo que con el paso de los años resulta peligroso. Lo sabe muy bien el Ayuntamiento de Bilbao, que ayer celebró la tradicional fiesta de Navidad del programa Salud para personas mayores, dependiente de la unidad de tercera edad del Área de Salud y Consumo, en el que se dieron cita más de 1.000 personas en el pabellón de La Casilla. "Con pequeños ejercicios y maniobras básicas se puede conseguir que nuestros mayores estén saludables", señaló orgulloso Mariano Gómez, concejal de Salud y Consumo del Consistorio bilbaino.
El acto de confraternización en el pabellón bilbaino incluyó circuitos de ejercicio, sorteo de premios y baile, de la misma manera que se viene haciendo a lo largo del año en 23 centros de la capital vizcaina en los que participan más de 2.800 personas distribuidas en 87 grupos y con una media de edad de 77 años. Los grupos realizan una o dos sesiones semanales de actividad física adaptada, guiados por monitores experimentados en el trato con personas de edad. "Es una gimnasia suave pero que nos ayuda mucho", comentaron Milagros y Amparo, dos mujeres de 79 años que llevan "más de 18 años" acudiendo a estos cursos y que se hicieron inseparables practicando ejercicio físico. "Nos conocimos allí y, desde entonces, vamos a tomar café juntas todos los días", indicó Milagros, vecina de la calle de Trauko, en el barrio bilbaino de Uribarri. Su amiga Amparo también destacó el "gran ambiente" que reina en las clases y lo mucho que disfruta cada vez que acuden. "Tenemos la mejor profesora y ¿has visto lo bien que baila?", indicó en referencia a la monitora Pilar Garcés, que se marcó un aurresku para inaugurar los actos.
salud La actividad física es una herramienta clave para el mantenimiento de la salud y los mayores lo saben. Se trata de un programa que cuenta con una gran aceptación de la ciudadanía bilbaina y que los propios usuarios valoran muy positivamente. "Te sientes mejor físicamente porque todo lo que sea moverse un poco es bueno", apuntó Floren, vecina de Zabala, que lleva más de ocho años acudiendo regularmente a la casa de cultura para hacer ejercicio junto a su amiga Luisa, vecina del barrio de Irala. Idéntica opinión compartieron Macrina Melero y Teresa Recio, dos amigas y vecinas, de Arangoiti, para quienes la rutina física se ha convertido en una obligación casi prescrita por el médico. "El día que no vas, lo echas en falta", destacó Teresa, quien afirmó que su facultativo le anima a seguir yendo. "El médico me dice que siga haciendo ejercicio, que es bueno", agregó. Ante esta tesitura, ninguna quiso perderse los distintos ejercicios que incluía el circuito. Movilidad inferior, medio y superior, ninguna parte del cuerpo quedó inmóvil. "No soy muy bueno con el ritmo pero intento moverme, no me canso", indicó Antonio Martín, vecino de Arangoiti de 82 años, al que ni una reciente operación de cataratas le frenó ayer. Otra cosa fue el paso del dance al chachachá final. No importó, el objetivo era mover el cuerpo.