Bilbao. "Estamos en una situación de resistencia", declaraba ayer contundente el alcalde y presidente de Bilbao Ría 2000, Iñaki Azkuna, a la hora de valorar la actual crisis económica y su repercusión en las instituciones y la sociedad que comanda. Sin embargo, esta recesión económica también tiene su parte positiva a la hora de adjudicar las grandes obras públicas.
Tal y como ya adelantó DEIA, el soterramiento de la línea de ferrocarril de Feve a su paso por Irala le saldrá más barato a Bilbao Ría 2000 después de que las empresas que acudieran al concurso apuntaran sus presupuestos a la baja. La unión temporal de las empresas vascas Exbasa y Amenabar se ha hecho con el contrato que rebaja en cinco millones el presupuesto inicial de licitación y en cuatro meses el tiempo de ejecución. Es decir, de 27,1 millones el coste se queda en 22,27 y de 40 meses se queda en tres años justos.
Además, el pago a estas dos empresas no se realizará en su totalidad en efectivo. El primer pago parcial será en especie, en forma de una parcela que Ría 2000 tiene en propiedad colindante a los ascensores verdes de Ametzola y cuyo futuro uso será terciario en forma de oficinas o un pequeño centro comercial. Las partes, de mutuo acuerdo, han valorado el solar en 3,88 millones de euros, dinero que Bilbao Ría 2000 dejará de pedir a los bancos con el consiguiente ahorro de gastos financieros.
El presidente de Feve, Ángel Villalba, se congratuló de que "finalmente se vayan a iniciar las obras del soterramiento" y especificó la doble función que van a tener los trabajos. "Por un lado", indicó, "va a permitir tener una ciudad más abierta y amable, y por otro va a ser bueno para Feve". Como ejemplo de este último aspecto, indicó lo que ha supuesto la primera fase del soterramiento de la línea y la construcción de la nueva estación de Basurto frente al hospital. Según sus datos, ha aumentado un 60% el número de viajeros que utilizan estos nuevos andenes.
Urbanización La comparecencia conjunta tras el consejo sirvió también a Villalba para anunciar que la compañía ferroviaria ha decidido, en coordinación con el Ministerio de Fomento, poner a disposición del Ayuntamiento de Bilbao un millón de euros para las futuras obras de urbanización del pasillo que quede libre cuando desaparezcan las vías de mercancías entre Irala y Rekalde. El alcalde recogió agradecido el guante y emplazó a la firma del convenio necesario "cuando quiera", además de indicar que esperan ayudas de otras instituciones.
Hay que especificar que dentro de los 22,27 millones que costará la desaparición de las vías no se incluye el posterior acondicionamiento en superficie. Se trata de un tramo alargado de 670 metros de longitud que servirá para conectar definitivamente Irala y Rekalde, y cerrar la última trinchera ferroviaria en el centro de Bilbao.
La sociedad también adjudicó a las empresas Zut y Antia Eraiki la construcción de un pequeño parque en el talud que separa Irala de Ametzola. Una obra que también va a salir más barata de lo previsto. De los 815.000 euros con los que salieron a licitación se han quedado en 644.212 y de ocho meses de obra se rebaja a siete, de manera que, iniciándose los trabajos en octubre, el nuevo espacio se podrá inaugurar antes de finalizar la próxima primavera.
Con este desembolso se va a conseguir dar un cierre digno a la avenida del Ferrocarril habilitando unos 4.000 metros cuadrados de superficie. El diseño del nuevo espacio incorporará una conexión peatonal en rampa y una escalinata con conexión a la calle Batalla de Padura además de un parque de usos lúdicos tanto para pequeños y adolescentes como mayores.