Bilbao. Es el nuevo coordinador de los grandes proyectos pendientes de Bilbao, ¿cómo se lleva eso?
Voy a coordinar las tareas que me encargue el alcalde. Las dos más importantes son la zona de desarrollo de Zorrotzaurre y la transformación de la estación de Abando con motivo de la llegada del tren de alta velocidad; toda la transformación que eso va a implicar entre la plaza Circular, Bilbao la Vieja y Hurtado de Amezaga. Eso lo complementaré con la atención de todos los grupos de extranjeros que llegan a Bilbao y se interesan por la transformación de Bilbao.
Zorrotzaurre es un proyecto a largo plazo, ¿vamos a ver cambios sustanciales en los próximos años?
Hace cuatro años nuestras perspectivas sobre Zorrotzaurre eran que se iba a desarrollar con una mayor agilidad. Sin embargo, ha habido que darle bastantes vueltas a lo que ha sido la normalización del plan de Zaha Hadid. Ahora, estamos en la última etapa. El Ayuntamiento va a acometer la apertura del canal de Deusto. De manera inminente se van a ejecutar dos puentes, uno el Gobierno vasco y el otro la propia Sociedad Gestora de Zorrotzaurre.
¿El próximo año podremos ver el inicio de la isla?
Las obras estarán en ejecución en 2013. Pero antes se puede empezar a desarrollar no en la propia isla, pero sí en la parte derecha, otras ejecuciones edificatorias cuya gestión es más rápida de lo que es toda la transformación de la isla.
En proyectos con plazos tan largos supongo que los arquitectos deben tener cambios de criterios adaptados a los tiempos.
El proyecto de Zaha Hadid, por ejemplo, es de hace cinco años. Tenemos una orientación, Máster Plan, y en este momento lo que se está haciendo, basado en la filosofía de Zaha, son ajustes.
¿Qué tipo de ajustes?
Concretar, por ejemplo, que las viviendas tengan unos parámetros lo mejor posible desde el punto de vista de la funcionalidad. O ajustar la distancia entre fachadas porque igual era excesivamente estrecha la inicial, y quizás no se adapta bien a la tipología de vivienda que se usa. Compendiar mejor superficie construida y superficie de uso... Eso es lo que se está recogiendo en el Plan Especial.
Estamos ante un cambio en el modelo de ciudad.
Bilbao se ha transformado de manera exitosa y cuenta con muchísimos premios de reconocimiento. Se ha pasado de una ciudad industrial, fea, sin ningún turista, a la ciudad amable y agradable que es ahora. Nos quedan algunos espacios en los que tenemos que seguir ese proceso y que hemos demostrado que lo hemos sabido hacer. Tenemos el conocimiento para hacerlo.
¿Qué espacios?
Nos queda Zorrotzaurre, la transformación de Abando, que es una asignatura pendiente porque fue el primer proyecto de la legislatura de José María Makua, los desarrollos en Basurto, Olabeaga, los polos universitarios... eso son transformaciones físicas de la ciudad amable. Queda un recorrido, pero está ya en nuestros cromosomas. Este momento económico es diferente y el ritmo también, pero culminaremos ese proceso. Hay que tener en cuenta que si una ciudad se para, va para atrás. Tenemos que seguir.
¿Cómo seguirá avanzando Bilbao?
Este segundo cambio está más en el plano de lo intangible, del conocimiento. Esa filosofía pasa por caminar hacia una ciudad inteligente. Hay que ofrecer espacios a gente que quiere hacer moda, fotografía, desarrollo de videojuegos... Actividades que en muchas ciudades están empezando a ser la base de su economía. Conceptualmente está claro, pero tenemos que ver si conseguimos seguir adelante. Además de ser más intangible, requiere la participación de más sectores. El Ayuntamiento puede cubrir la avenida del Ferrocarril, pero si queremos nuevas líneas de desarrollo, está en planos en los que tiene que haber complemento. Las ciudades pujantes van por ahí.
¿Existe esa demanda?
Hay vivero, pero sobretodo lo que hay que hacer es fomentarlo.
¿Qué se puede hacer desde el urbanismo?
Poner las condiciones para que eso se pueda desarrollar. Ofrecer pabellones, pero eso no es Kukutza, sino alguien que hace camisetas que se venden, o juegos informáticos, estamos creando economía. Bilbao tiene que tener masa crítica, hay que potenciar la colaboración de las instituciones como ocurrió con Bilbao Ría 2000.
¿Bilbao se va a endeudar para poner en marcha estos proyectos?
En los estudios previos al presupuesto, tenemos una caída de nuestra capacidad de gasto parecida a la del pasado año. La economía va a ir peor porque quizás se inflaron las estimaciones. Se quiso ser optimista y la realidad ha sido otra. En el caso de Bilbao no ocurre porque estamos gastando menos del presupuesto. Pero esa va a ser la situación. Hay que seguir manteniendo los barrios, pero no da para hacer obras que se hubieran plurianualizado. Igual hay que endeudarse para esos plurianuales.
La regeneración de Abando ¿tendrá que esperar a que pase la crisis?
El tren de alta velocidad llegará sobre al año 15 o 16, a una estación provisional, porque el Ministerio ha dicho que paga la parte de las vías, pero la transformación urbana la tiene que hacer el Ayuntamiento. Y este momento no tiene la fuerza de cuando se hizo Abandoibarra. De todas formas, Ayuntamiento y Ministerio, estamos avanzando en la configuración de lo que puede ser ese espacio, sobre los aprovechamientos de la zona así como su viabilidad y su forma de financiación. Ya hemos tenido alguna reunión en este sentido.