Bilbao

hace una década, Bilbao Metrópoli 30 (BM30) se trazó un plan. La sociedad creada en los años 90 por las instituciones locales y los principales agentes privados con el fin de planificar el futuro de la metrópoli se propuso en 2000 dibujar las líneas básicas con las que crear el futuro del territorio durante los primeros años del siglo XXI.

Más de 300 expertos de todos los ámbitos vizcainos generaron varias tormentas de ideas colectivas en multitud de reuniones que parieron un documento con una fecha clave, el final de la década, el 2010.

El informe se tituló Bilbao 2010. La Estrategia. En el mismo se presentaba la ciudad y su entorno "como un lugar donde los sueños se hacen realidad", especificó el presidente de la sociedad, José Antonio Garrido. Pero se iba más allá, también se quería especificar cómo conseguir esos sueños y para ello se apostaba por una serie de proyectos estratégicos a conseguir.

Unas iniciativas tangibles que se complementaban con valores y formas de actuar por parte de una sociedad que entonces estaba en plena revitalización. El documento especificaba a modo de resumen que "la implantación de los proyectos y actuaciones propuestas servirán para situar a la metrópoli bilbaina a la cabeza de las ciudades dinámicas económicamente, con un territorio equilibrado, solidarias con la sociedad, avanzadas y creativas culturalmente, comprometidas con la preservación del medio ambiente y que Bilbao sea considerado punto de referencia como entorno competitivo para las actividades empresariales de alto valor añadido".

¿Cuánto se ha conseguido de todo ello? Ahora cumplido el plazo de diez años el director de Bilbao Metrópoli 30, Alfonso Martínez Cearra, se atreve a decir que "el saldo es positivo y bueno". El plan estratégico ha tenido tres pilares en el que han venido trabajando todos los agentes implicados. Cearra explica que el primero de ellos han sido las personas. "El plan se hizo por y para personas. Era necesario potenciar el papel que juegan los líderes en el proceso de desarrollo del Bilbao metropolitano y contar con mecanismos para formar, retener y atraer profesionales y creo que se está consiguiendo".

La actividad de la ciudad, su pulso diario, la actividad de sus trabajadores y empresas ha sido otro faro que alumbrado esta década, según el responsable de BM30. Entonces se dijo que era necesario crear un entorno adecuado en el que fuera posible un acceso inmediato a internet, políticas de apoyo a las iniciativas innovadoras y la creación de infraestructuras inteligentes. La presencia de redes wifi por las plazas de casi todos los municipios o el proyecto foral BiskayTIK con la administración, pionero en el mundo, son ejemplos de este trabajo.

Finalmente se valoró el atractivo de la metrópoli, un espacio vital, un lugar habitado y habitable, que tiene como objetivo lograr un medio donde el ser humano encuentre un ambiente favorable para su desarrollo armónico y solidario en lo personal y en lo social. "Y además que atrajera visitantes", apostilla Cearra, a la hora de referirse al aumento continuo de turistas en Bilbao.

Cearra analiza en la siguiente página los puntos principales que se pretendían conseguir y a qué nivel se ha llegado, pero no se olvida cómo se ha generado el nuevo escenario situación y en donde estábamos en 1991 cuando se creó la sociedad que dirige. Lo acometido en esa última década del siglo pasado fue la primera fase de un proceso de revitalización que sacó a un urbe gris y oscura del ostracismo y lo puso en el mapa con la apertura del Museo Guggenheim en 1997 y tuvo en el metro un agente vertebrador sin parangón que estos días cumple sus quince años con el aval de toda la sociedad vizcaina.