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Madrazo enciende a hosteleros y desconcierta a vecinos con su apuesta por la apertura de bares

Propone cambios en la ordenanza de Hostelería para suprimir las restricciones por zonas saturadas

Bilbao. Julia Madrazo, concejala de Urbanismo, ha encendido a los hosteleros de Bilbao y ha desconcertado a sus vecinos con los cambios que pretende introducir en la ordenanza de Hostelería con los que impulsa la creación de más bares y reduce las restricciones que se aplicaban hasta ahora a las zonas saturadas y que afectaban fundamentalmente al aforo.

La ordenanza no ha sido consultada con los vecinos, que no entienden los motivos que pueden llevar a Urbanismo a impulsar la proliferación de bares, y ha generado el rechazo de los hosteleros que tampoco ven necesario que se abra la puerta a nuevos locales.

En un futuro, lo que plantea el nuevo texto es que la distancia entre locales sea menor. Además, se abre la puerta a la creación de un nuevo tipo de establecimiento que no venda bebidas alcohólicas y que, por tanto, no tendrá que guardar ninguna distancia mínima con respecto a otros locales. El aforo ya no estará condicionado por la saturación de bares en la zona y los hoteles podrán tener una puerta de acceso directa al bar. Estas son algunas de las modificaciones que ha presentado Julia Madrazo. Ahora se abre el plazo de alegaciones, y una vez cumplidos los trámites, se espera que sea aprobado en el pleno de junio.

La concejala de Urbanismo negó ayer que se produzca un cambio de filosofía en la ciudad, pero lo cierto es que las modificaciones a la ordenanza de Hostelería flexibilizan en buena parte los criterios seguidos hasta ahora. Según Madrazo, "el objetivo no es otro que adaptar la actual regulación a las nuevas realidades y necesidades económicas, legales, sociales y culturales de la ciudad y sus habitantes, de una forma ordenada, coherente, equilibrada y eficaz". En su opinión "es una manera de potenciar una actividad tractora que genera vida en los barrios y en la ciudad en general". Para los hosteleros, algunas de las medidas fomentarán "una competencia desleal en un mercado escaso". Pero Madrazo argumenta que la modificación de esta normativa pretende atender la demanda "creciente" de nuevas fórmulas de locales de bebidas no alcohólicas, favorecer la ampliación de los locales existentes y facilitar el desarrollo del sector. Sin embargo, los hosteleros están convencidos de que con el tiempo estos nuevos locales acabarán vendiendo alcohol como el resto de bares, y además sin cumplir unas distancias mínimas para no saturar las zonas. Los vecinos, por su parte, están en contra de que "proliferen locales de este tipo". Tampoco entienden que "ésa sea la forma de impulsar una actividad económica en la ciudad".

Los cambios El texto suprime las áreas restringidas (en las que no se podían colocar más bares debido a la saturación existente) para la mayoría de los establecimientos, es decir, grupos I (bares, cafés, tabernas, etc.), II (cafeterías, sidrerías, asadores, restaurantes con barra, etc.) y IV (cafeterías en hoteles, etc.) pero los mantiene para el grupo III (discotecas, pubs, etc.).

Además, reduce las distancias mínimas entre bares y restaurantes, de 50 a 30 metros, volviendo a la situación anterior a 2002, aunque mantiene la distancia de 200-500 metros para los locales comprendidos en el grupo III, entre sí y respecto al resto.

Facilita la implantación de degustaciones de bebidas no alcohólicas como zumerías o chocolaterías, puesto que se ha detectado "un incremento importante en la demanda". Estos establecimientos se incluyen en un grupo nuevo I-R, junto a las pastelerías que se integran en el mismo. Los locales de este grupo no tendrán que respetar distancias mínimas, puesto que "no generan molestias".

Con la eliminación de las zonas restringidas y la reducción de las distancias, muchos locales estarán dentro de ordenación por lo que podrán mejorar, actualizar y ampliar sus establecimientos.

La ordenanza permite que aquellos locales de los grupos I y II que se encuentren fuera de ordenación por razón de las distancias mínimas puedan duplicar su superficie, siempre que se adapten a la normativa vigente en cuanto a accesibilidad o medidas correctoras. En lo que respecta a las medidas higiénico-sanitarias, se flexibilizan los requisitos.

Además, se simplifican los trámites ajustándose a las exigencias derivadas del nuevo régimen local propiciado por la Directiva europea de servicios y leyes de transposición de la misma.

Madrazo aseguró también que el diálogo con las asociaciones de hosteleros y Bilbao Dendak ha hecho posible que la modificación de la ordenanza incluya varias sugerencias del sector como la referida al aforo, que se ajusta al Código Técnico de la Edificación (CTE). Lo que hace tan sólo unos meses fue caballo de batalla de Urbanismo ahora queda directamente suprimido. Es decir, el aforo de algunos locales podría ampliarse, siempre que se ajustaran a los requisitos establecidos por el CTE (como la justificación de elementos de evacuación o la idoneidad de insonorización) mientras que antes el aforo máximo de los locales estaba limitado por la intensidad de uso. Este fue por ejemplo el problema que tuvo el Kafe Antzoki y por lo que permaneció cerrado un mes.

"Este aspecto se elimina del debate puramente urbanístico para enmarcarse en el referido a la seguridad, es decir, que algunos locales que no podían aumentar su aforo ahora podrían hacerlo mejorando cuestiones como las salidas de emergencia, por ejemplo", señaló la concejala de Urbanismo. Para Madrazo, "las medidas que se presentan concilian perfectamente lo que es el ocio nocturno con el descanso de los vecinos". A su entender, si hay una buena insonorización no tienen por qué sentirse perjudicados. Los vecinos de Abando-Indautxu no entienden por qué ahora no se va a tener en cuenta el hecho de que se trata de una zona saturada. "No sabemos los motivos de estos cambios, pero está claro que si hay más gente dentro, al final acabará habiendo más problemas". Ese era precisamente uno de los objetivos que pretendía preservar la anterior ordenanza de Hostelería con sus restricciones.

Según indicó la edil de Urbanismo, contra la creencia general, los últimos datos apuntan a que el número de bares por habitante en Bilbao es inferior a la mayoría de las ciudades de España. En ese sentido, la intensidad de locales hosteleros se sitúa por detrás de la media realizada entre 78 ciudades del Estado. Sin embargo, tampoco cree que las nuevas normas llevan ahora a que "se abran muchos bares con venta de alcohol".