El Surne Bilbao ha elevado esta temporada por méritos propios su reto competitivo en la Liga Endesa, lo que obviamente incrementa también su complejidad y el nivel de las víctimas deportivas a cobrarse si quiere conseguirlo. En los anteriores ejercicios, el conjunto vizcaino mostró pulso de cirujano y golpeo de peso pesado cuando su meta se limitó a alejar lo máximo posible la zona roja de la tabla clasificatoria, pues su hoja de resultados en el cuerpo a cuerpo contra los rivales directos, sobre todo como anfitrión, siempre fue netamente satisfactoria. En esta ocasión, Jaume Ponsarnau y su tropa pelean en escenarios mucho más ilusionantes y ambiciosos, se han ganado el derecho a mirar de tú a tú a los aspirantes por la última plaza que da derecho a disputar las eliminatorias por el título, pero eso eleva sustancialmente el nivel de exigencia y hasta el momento se han encontrado con un muro infranqueable: los rivales de la zona noble.
Balances
Los hombres de negro presentan hasta el momento un excelente balance de once victorias y solo tres derrotas contra los conjuntos a los que mira por el espejo retrovisor en la tabla clasificatoria. Lucen un más que meritorio 3-2 ante aquellos equipos contra los que pugna directamente por la codiciada octava posición (se reparte victorias con Unicaja y con Asisa Joventut, aunque con los averages particulares perdidos, y ganó en casa a un La Laguna Tenerife al que tiene pendiente devolver visita en la última jornada), pero contra los cinco primeros clasificados solo ha sumado un éxito en las ocho citas disputadas hasta el momento (96-82 en Miribilla frente al UCAM Murcia), algo que entra dentro de lo lógico teniendo en cuenta la gran diferencia de potencial que existe ante esos gigantes. El problema -bendito problema por otro lado- radica en que pugnar por metas ambiciosas obliga a dar alguna campanada ante alguno de estos contrincantes.
Rivales de Euroliga
Esta temporada, al menos hasta el momento, el muro ha sido absolutamente infranqueable ante los cuatro equipos de la Euroliga, con un balance de 0-6 cuando aún falta jugar contra el Real Madrid en Miribilla (jornada 31) y rendir visita al Valencia Basket (solo tres días después en la 32ª). Tal y como se vio el pasado domingo en el Palau Blaugrana ante el Barça, la brecha física, de ritmo y de acierto ha sido insuperable para unos hombres de negro que en esos encuentros sufrieron sobre todo en la parcela ofensiva, pues jugadores vitales como Justin Jaworski, Darrun Hilliard e incluso Tryggvi Hlinason quedaron empequeñecidos y desactivados. En cuatro de esos choques, los de Ponsarnau ni siquiera fueron capaces de superar los 70 puntos anotados, en otro se quedaron en 72 y el día que se fueron a 91 tampoco hubo ni la más mínima opción (110-91 en Gasteiz).
Cálculos
En dos de las citas en el Bilbao Arena hubo ciertas opciones de rebelión contra el orden establecido (66-71 frente al Barça y 69-76 con el Kosner Baskonia), mientras que le tercera fue una tortura (72-116 contra el Valencia Basket), pero a domicilio la brecha ha sido insalvable como podía esperarse, con ejemplos como el mencionado derbi vasco o el 90-61 del pasado domingo ante los de Xavi Pascual. Por eso, si el Surne Bilbao quiere romper con el orden establecido y acabar entre los ocho primeros tendrá que mantener, como poco, su mano de hierro ante los rivales de la zona media-baja de la tabla, aspecto en el que entra en una fase favorable de calendario, pues en las tres siguientes jornadas recibe en el Bilbao Arena al Baxi Manresa (12º) y al Coviran Granada (18º) y rinde visita al Hiopos Lleida (13º).