Si hacía falta una confirmación oficial sobre las intenciones del Surne Bilbao de vaciarse en cuerpo y alma para intentar el asalto a la octava plaza de la Liga Endesa, esta se ha producido este sábado con su victoria autoritaria (90-74) sobre el Unicaja, el actual inquilino de esa preciada plaza, al que iguala en número de victorias y al que cerca estuvo incluso de arrebatar el ‘average’ particular de 18 puntos.
El conjunto de Jaume Ponsarnau no titubeó ni un ápice ante la propuesta física de los de Ibon Navarro. Al contrario. Se desenvolvió en ella como pez en el agua para tener prácticamente en todo momento el control de los acontecimientos, poner el choque muy a su favor en el tercer cuarto y destrozarlo en el tramo inicial del último con dos triples seguidos de Margiris Normantas, magnífico en todos los aspectos del juego.
Armamento
Con el respaldo constante de su gran trabajo en defensa, el conjunto vizcaino fue vertical ante la efusiva retaguardia malagueña y obtuvo el premio de viajar con continuidad a la línea de tiros libres (lanzó 34), con el mérito además de estar acertado (metió 29). Con cinco jugadores suministrando puntos en dobles dígitos, el liderato anotador de Darrun Hilliard (18 puntos) y la enésima demostración de Melwin Pantzar (11 puntos, siete rebotes, cuatro asistencias y ocho faltas recibidas ante el que será su futuro equipo), un dato contundente pone el foco en el mérito del trabajo coral de los de Ponsarnau: doblaron prácticamente en puntos desde el banquillo (53-27) a un contrincante con un fondo de armario bestial que además activó a sus doce efectivos.
En progresión
Al Surne Bilbao le costó en el arranque activar su ataque ante la enérgica defensa de los de Navarro, que además aprovechaban la circunstancia para castigar los fallos de los anfitriones a la carrera. La entrada de la segunda unidad, con Harald Frey reapareciendo tras su lesión, sacó a los suyos del bloqueo ofensivo (del 4-10 al 11-10). Sin embargo, Unicaja, sumando de tres en tres y aprovechándose de la calidad individual de Chris Duarte, intentó poner de nuevo pies en polvorosa, pero los de Ponsarnau no solo aceptaron el cuerpo a cuerpo, sino que fueron sumando recursos y generación de juego de la mano de Hilliard para cerrar en ventaja el acto inaugural con tres tiros libres de Justin Jaworski (26-28).
Con todo
En el partido no había lugar para regalos. Mucho contacto, muchas manos y tocaba trabajar cada canasta a pico y pala. No flojeó el equipo vizcaino en el constante intercambio de golpes, pero se encontró delante con un James Webb enchufadísimo, con tres triples y once puntos seguidos para los visitantes. Con un notable trabajo atrás, Pantzar activando su versión más filosa y buen suministro de tiros libres (16 de 17 en los dos primeros cuartos), el Surne Bilbao consiguió algo de aire en el luminoso, con la guinda del triple sobre la bocina de Luke Petrasek que enviaba a ambos bandos al vestuario con un 49-42 notable para los de Ponsarnau.
Despegue
Y tras la reanudación, entre Hilliard, con un triple, y el propio Petrasek, con un ‘dos más uno’, hicieron creer a Miribilla que el demarraje por la vía rápida era posible (55-44), pero evidentemente el Unicaja aún tenía mucho que decir. Con Webb ejerciendo de arma de destrucción masiva, los de Navarro aprovecharon un puñado de pérdidas y de canastas falladas a un palmo del aro para reengancharse (58-56). Unicaja quería aumentar la temperatura del partido pero se encontró con un Surne Bilbao con ganas de batalla. Diez tiros libres seguidos convertidos por Jaworski, Bassala Bagayoko y Frey, con técnica a Navarro por el camino, volvieron a distanciar a los anfitriones, que con canastas de puro pundonor de Martin Krampelj y y Petrasek se vieron con un magnífico 76-60. Lástima que el triple sobre la bocina de Kendrick Perry, con una falta todavía por hacer, mantuviera con algo de vida al Unicaja a diez minutos del final. No le duró mucho…
Decisivo
Con la buena noticia de la quinta personal de Webb, al partido le faltaba que alguien asestara el golpe definitivo y ese fue Normantas. Dos triples seguidos del lituano impulsaron a los ‘hombres de negro’ hasta un 84-68 que ya no tuvo vuelta atrás. Navarro llamó a capítulo a los suyos a cinco minutos del final porque lo que ya estaba en juego no era el partido sino el ‘average’ particular. Lo llegó a tener en su mano el equipo de Ponsarnau con el 89-70 tras triple de Hilliard, pero faltó algo más de acierto en los compases finales para llevarse el premio gordo.