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Gran Canaria 97 - 98 Surne Bilbao

El premio a no rendirse para el Surne Bilbao ante el Gran Canaria

El Surne Bilbao saca fuerzas de flaqueza, rescata en Gran Canaria un partido que parecía perdido y llega al parón con la posibilidad de ilusionarse con objetivos mayores

El premio a no rendirse para el Surne Bilbao ante el Gran CanariaQuique Curbelo

El Surne Bilbaoestaba ayer en el peor sitio en el peor momento. Cuando sus cuerpos y sus cabezas les pedían un descanso, los hombres de negro tuvieron que viajar a Gran Canaria para jugar un partido metido con calzador en el calendario y para colmo tuvieron que jugar una prórroga. Cuando todo estaba en contra, cuando había acumulado una desventaja de 22 puntos en el segundo cuarto, cuando parecía que tenía todo perdido en los cinco minutos añadidos, sin Krampelj y Hlinason eliminados por faltas y Bagayoko con problemas físicos, surgió Justin Jaworski para anotar un triple con falta adicional a tres segundos del final. El estadounidense, como en Salónica, volvió a fallar a propósito el tiro libre para robar tiempo y espacio a los canarios y así cayó la segunda victoria del Surne Bilbao en veinte visitas a la isla, la cuarta seguida fuera de casa con pleno en lo que va de año y la duodécima de la temporada para poder ilusionarse, ahora sí, con objetivos mayores.

Jaworski se hizo perdonar así su horrible partido ante el Baskonia y su error en el tiro que podía haber supuesto el triunfo en el tiempo reglamentario porque con empate jugarse un triple lejano no pareció la mejor elección. Pero así es el baloncesto, un deporte que muchas veces deja lo mejor para el final y obliga a ser prudente en los juicios y en las críticas antes de tiempo porque nada acaba hasta que acaba. También Hilliard, sin estar brillante, pudo vengarse y volvió a aportar en positivo en un equipo que recuperó su versión más coral, con seis jugadores por encima de los diez puntos anotados y eso que varios de ellos están pidiendo ya a gritos un descanso que no van a tener porque tienen que irse con sus selecciones.

El Surne Bilbao compró más recursos en verano y se están amortizando en los últimos partidos. Ayer, por ejemplo, apareció el mejor Luke Petrasek de todo el curso, con canastas fundamentales, sobre todo el triple que empató el partido a 38 segundos del final del tiempo reglamentario. Los bilbainos no están para sostener esfuerzos continuados y eso se notó en el primer cuarto, pero están siendo capaces de elevar su techo competitivo a base de corazón y personalidad. Su juego fue mejorando con el paso de los minutos y, como ocurrió en Girona o Salónica, reservaron lo mejor para el final. Los últimos seis minutos del último cuarto fueron críticos porque el Gran Canaria logró anotar una y otra vez desde el tiro libre de la mano de Wong en acciones algunas dudosas. Cuando los árbitros dieron una posesión casi definitiva a los locales con veinte segundos por jugar y 96-93 en el marcador, la derrota parecía inevitable. Pero en ese tiempo cupieron tres tiros libres fallados por el Gran Canaria, después de haber vivido de ellos durante mucho rato, y cinco puntos del Surne Bilbao, que se había dejado algunas acciones sencillas.

Cuestión de confianza

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“No hay milagros, este deporte es así”, resumió Jaume Ponsarnau, que reconoció que su equipo se vio en muchos momentos de la primera parte “desbordado por el excelente juego del Gran Canaria y porque nosotros no estábamos haciendo lo que teníamos que hacer. Poco a poco, nos hemos ido metiendo y hemos recuperado la consistencia defensiva que nos caracteriza”.

El técnico de Tàrrega dejó claro que la última posesión del partido “no estuvo bien jugada y eso nos llevó con algo de frustración a la prórroga”. Al final, el triunfo llegó porque “en el cara o cruz hemos tenido suerte”, pero sobre todo porque sus jugadores “no dejaron de creer y tienen la confianza que ha cogido todo el equipo, que ahora ve el aro más grande. Pero ahora llega el parón y ya veremos qué pasa después”.