La salud enfría la euforia del Surne Bilbao
Los hombres de negro deben hallar una rotación sólida para visitar al Granada que no se da por vencido
Ha repetido varias veces Jaume Ponsarnau en las últimas semanas la palabra salud como el factor fundamental para que el Surne Bilbao pueda mantener el buen momento y la línea de crecimiento de las últimas semanas. La última vez que el técnico de Tàrrega la pronunció fue tras vencer al Tenerife. Pues bien, su equipo afrontó el duelo ante el Sporting con cuatro bajas y dos jugadores mermados. Aún así, los hombres de negro sacaron el compromiso adelante para cumplir el segundo objetivo en la FIBA Europe Cup y meterse en las eliminatorias de los ocho mejores del torneo por tercera temporada consecutiva.
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Sin embargo, esta situación de provisionalidad, que en Lisboa ayudaron a paliar los tres chavales de la cantera, no puede prolongarse mucho más tiempo, ni siquiera mañana en la visita al Granada, colista de la Liga Endesa. El deporte es tan caprichoso, muchas veces tan azaroso, que no es conveniente dejarse llevar por la euforia ni verse arrastrado por el pesimismo si llegan de nuevo los malos resultados. Si el Surne Bilbao ha encadenado cinco victorias seguidas al reaccionar con entereza y sin dramas tras la desastrosa segunda mitad ante el Valencia Basket, las lesiones abren ahora un horizonte de incertidumbre, que no permite dar nada por supuesto, ni siquiera un triunfo en la cancha de un equipo que solo ha ganado un partido hasta ahora, pero que esperará a los bilbainos con el cuchillo entre los dientes en busca de morir matando.
El conjunto vizcaino viajó directamente de Lisboa a Granada para buscar tiempo de recuperación y poder entrenarse en la ciudad nazarí con aquellos jugadores que estén disponibles. La situación del Surne Bilbao en la clasificación, descartada la opción de llegar a la Copa, quizás aconseja no forzar a los tocados, pero eso puede poner en riesgo la victoria en una de las dos canchas en la que los hombres de negro ganaron la pasada campaña.
El Granada mira a los dos duelos seguidos en su cancha ante el Surne Bilbao y el Breogán para agarrarse a sus opciones de permanencia y la cita será de la máxima exigencia física y mental. Lo mismo que el Surne Bilbao ha sabido salir en los últimos años de situaciones de apuro, también ha sufrido derrotas de esas que, en teoría, no entraban en el guion. Por ejemplo, perdió los dos partidos ante el descendido Palencia hace dos temporadas, ante el Fuenlabrada que llevaba diecinueve derrotas seguidas hace tres o hace cuatro campañas ante el Betis en casa en la última jornada cuando estaba en juego una plaza en el play-off. También ha ocurrido lo contrario, que los hombres de negro se salvaron del descenso en la 20-21 cuando todo el mundo los daba por enterrados.
El error sería, por tanto, tomar al Granada como víctima propiciatoria, como un grupo de jugadores que están convencidos de que no han dicho su última palabra. El Surne Bilbao jugará mañana con la intención de cerrar en positivo la primera mitad del curso, algo que solo ha logrado en seis de sus veinte temporadas anteriores en la Liga Endesa. Por eso tiene mérito lo que ha logrado hasta ahora este equipo del curso 25-26, pero lo mejor está por llegar, o eso cree Jaume Ponsarnau siempre que su equipo pueda mantenerse entero y sin los contratiempos importantes que sufrió en cursos pasados.
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