Objetivo cumplido con total autoridad a pesar de que las circunstancias no eran las más favorables. El Surne Bilbao selló este miércoles matemáticamente en Lisboa su billete para los cuartos de final de la FIBA Europe Cup con una inapelable victoria (72-90) ante el Sporting Portugal a pesar de comparecer en escena notablemente mermado, sin cuatro jugadores de su rotación -a las conocidas bajas de Stefan Lazarevic y Amar Sylla se les unieron las de Melwin Pantzar, que ni siquiera viajó, y la de Bassala Bagayoko, que presenció la totalidad de la cita desde el banquillo- y con otros dos actuando mermados: Darrun Hilliard y Harald Frey.
Pese a las adversidades, el de Jaume Ponsarnau volvió a ser el conjunto serio y compacto de las últimas citas. Sin dudas, centrado pese a los obligados cambios de roles y posiciones. Esta vez no era cuestión de pedir brillantez, pero sí que hubo eficacia de sobra para cocinar una victoria de notable mérito por las circunstancias. Con los tres canteranos alistados para la causa jugando bastantes minutos -Urko Madariaga, debutante como hombre de negro, acumuló 14 para acabar con cuatro puntos y cinco rebotes, Bingen Errasti sumó casi doce y Kepa de Castro se quedó en cinco- y aportando su granito de arena para el éxito final, los visitantes fueron de menos a más. Colocaron el marcador a su favor en el tramo final del primer cuarto, impusieron su solidez y efusividad defensiva en el segundo y dejaron sin opciones a los de Luis Magalhaes en el tercero, haciendo posible que prácticamente los últimos veinte minutos de cita fuesen un trámite, algo que se agradeció muchísimo para no exprimir los físicos más de la cuenta.
Líderes
Luke Petrasek y Justin Jaworski, con 17 y 15 puntos respectivamente, fueron los encargados de llevar el peso anotador de los suyos, con Tryggvi Hlinason como gran elemento desestabilizador y distribuidor -cinco asistencias- debajo de los aros y Aleix Font, Martin Krampelj y Margiris Normantas como muy buenos acompañantes. Vamos, el sexteto que llegaba a la cita sin grandes problemas físicos. Por parte portuguesa, lo más dañino fue de nuevo su muy buen hacer en el rebote ofensivo, con 17 capturas, circunstancia que quedó sepultada bajo el arrollador 10-32 de los visitantes en lo referente a los puntos tras pérdida.
De menos a más
Al conjunto visitante le costó algo de trabajo entrar en el partido. Con Normantas a la batuta, perdió el balón en sus tres primeras posesiones y en poco más de un minuto los de Magalhaes mandaban por un rotundo 8-0. Los hombres de negro eran conscientes de que no podían exprimir los engranajes de su maquinaria por la falta de piezas de recambio. Sin poder marcar diferencias desde la contundencia defensiva y sin la fluidez de las últimas citas en ataque, tuvieron que contentarse con viajar muy cerca en el retrovisor de su rival (12-11). Con Madariaga gozando ya de sus primeros minutos y Errasti también con presencia en cancha, la primera ventaja visitante llegó pasados más de ocho minutos de encuentro tras tres tiros libres de Frey, consiguiendo cerrar el acto inaugural con un 14-18 pese a sus evidentes problemas a la hora de cerrar el rebote defensivo, con ocho capturas ya para los lusos.
Defensa
Con el punto de mira notablemente desviado desde la larga distancia -fallaron sus primeros ocho intentos de tres puntos-, costaba muchísimo abrir brecha en el luminoso. Rompió la mala racha Jaworski para el 18-25 y con Errasti haciéndose importante atrás junto a Frey y Krampelj fue poco a poco llevando el partido al ecosistema que más le interesaba: intensidad atrás, robos prácticamente en primera línea de pase y contraataques finalizados a placer por el base noruego. Así se produjo el parcial de 2-13 para el 20-35 a 3:51 del descanso. El Sporting intentó revolverse, pero Jaworski no estaba en absoluto por la labor y la cita llegó a su ecuador con un contundente 28-44.
Sin oposición
Al regreso de vestuarios, el suministro de balón para las finalizaciones de Hlinason fue quirúrgico, por lo que los visitantes siguieron abriendo camino sin demasiadas dificultades, hasta fabricar un magnífico 32-55. El objetivo no era otro ya que gestionar ese colchón. En primera instancia se cayó en la trampa de las protestas arbitrales y se perdió el rumbo en ataque con tres pérdidas, circunstancia que los locales aprovecharon para respirar con un 10-2 de la mano de Diogo Ventura y Brandon Johns, pero Petrasek, con cinco puntos seguidos, mantuvo a raya el intento de motín (42-62). Con Frey de nuevo en cancha, los de Ponsarnau recuperaron el orden y el criterio y el 48-68 a diez minutos del final no auguraba mayores problemas para alcanzar el objetivo marcado.
Trámite
Y así fue. Como el trabajo estaba ya hecho, y muy bien por cierto, el acto final tuvo nulo interés desde el punto de vista competitivo, más allá de ver cómo Ponsarnau hacía coincidir en cancha a Madariaga, Errasti y De Castro y disfrutar con el hecho de que el equipo siguiera siendo reconocible en cuanto a su seriedad y buen hacer. El objetivo de acceder a la siguiente fase se cumplió con creces pese a los problemas y la mirada bilbaina se centra ya plenamente en tratar de recuperar físicos para intentar mantener viva la racha positiva en la Liga Endesa en la visita del próximo sábado al colista Coviran Granada.