Victoria agónica y advertencia para el Bilbao Basket
El Bilbao Basket logra el objetivo que le llevó a Polonia, aunque su juego vuelve a dejar claro que le queda mucho margen de mejora para alcanzar la consistencia y regularidad necesarias en los dos lados del campo
EL Bilbao Basket se salvó casi sobre la bocina de un buen susto en su estreno en la FIBA Europe Cup, pero debe hacer examen de conciencia porque su actuación de ayer miércoles fue mejorable y bastante pobre durante muchos minutos. Antes del triple decisivo, solo Killeya-Jones y Renfroe lograron marcar diferencias, mostrar cierta decisión en ataque, ante el Anwil Wloclawek, un rival que pareció conocer mejor al Bilbao Basket que al revés. Los polacos, con más intensidad y dureza desde el principio, lograron sacar a relucir algunos de los defectos que acompañan al equipo bilbaino y que tendrá que corregir para afrontar el exigente mes que tiene por delante.
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Lo que se vio ayer miércoles es algo que se viene repitiendo desde que hace unos años se implantó el sistema de las ventanas de selecciones. Equipos supuestamente superiores lo pasan mal para imponerse, sobre todo fuera de casa, a rivales más motivados, impulsados por su público, y que tienen poco que perder. El Bilbao Basket cayó en esa trampa y ese parcial inicial de 17-2 le complicó muchísimo todo el resto del partido y dio aún más alas a los polacos, que solo pueden achacarse el no haber sabido rematar la faena y cometer errores groseros en un tramo final en el que tenían el partido en la mano. Ahí sí se impuso el oficio de los hombres de negro, liderados por un Renfroe que fue sumando poco a poco para ser decisivo para que su equipo pudiera mantenerse siempre a distancia ganadora.
El gran problema del Bilbao Basket estuvo en la defensa ya que faltó responsabilidad individual sobre el balón y eso provocó muchos desajustes que el Anwil castigó con tiros abiertos, con rebotes ofensivos y con excelentes porcentajes en tiros de dos, sobre todo en la primera parte. Al equipo de Jaume Ponsarnau se le fue haciendo bola el partido, aunque con sendos parciales de 0-14 en el primer y tercer cuarto evitó males mayores. Sin embargo, tampoco cuando se colocaron por delante tras 28 minutos y en el inicio del último cuarto lograron hacerse con el control.
Igual que ocurrió el pasado sábado ante el Granada, el equipo polaco colapsó la zona y al Bilbao Basket le costó generar ventajas claras en el bloqueo directo. Las situaciones de uno contra uno de Killeya-Jones fueron durante mucho tiempo el único recurso para anotar cerca del aro porque Hlinason volvió a sufrir mucho jugando de espaldas, en los contactos y cuando tuvo que poner el balón en el suelo, una suerte que no domina. Con algunos jugadores remisos a tirar, meterse en la boca del lobo solo provocó perdidas de las que los locales sacaron 22 puntos, demasiados. Total, que si ante el Granada los bilbainos apoyaron su ataque en tres jugadores, ayer se repitió este escenario aunque de una manera algo menos exagerada, con Renfroe, Smith y Killeya-Jones logrando 53 de los 83 puntos.
Con todo el margen de mejora que tiene, el Bilbao Basket logró ganar, que era el objetivo fundamental ayer, y dio un gran paso hacia el primer puesto del grupo. En el otro partido también hubo sorpresa ya que el Caledonia Gladiators venció en Sibiu y se quitó el disfraz de equipo más débil. La lección es que los descuidos se pagan como pudo comprobar el Bahcesehir, otro de los candidatos a llevarse el título, que perdió en casa ante el Nymburk.