China ha vuelto a sorprender al mundo con una ambiciosa iniciativa en la que demuestra que no se conforma con participar en la carrera de la robótica humanoide, sino que aspira a liderarla. Se trata de la creación de una escuela en la que se enseña a estos robots tareas industriales y domésticas que, hasta ahora, eran exclusivas de los humanos.
El distrito de Shijingshan, en Pekín, es el lugar elegido para la puesta en marcha de la Fase II del Beijing Humanoid Robot Data Training Center. Según señala el medio especializado Interesting Engineering, esta instalación funciona como un enorme campus de aprendizaje diseñado para acelerar el desarrollo de robots humanoides capaces de desenvolverse en fábricas, almacenes, hogares y espacios públicos.
El objetivo principal no es solo que hagan determinados movimientos, sino recopilar cantidades masivas de datos reales que permitan perfeccionar su inteligencia, estabilidad y capacidad de adaptación.
Entornos muy realistas
El centro consta de dos plantas y recrea entornos cotidianos e industriales con un sorprendente nivel de detalle. En él conviven líneas de montaje, áreas de logística, cocinas y dormitorios y cada uno de estos espacios está pensado para que los robots hagan tareas reales como clasificar bobinas, seleccionar paquetes, preparar alimentos, ordenar habitaciones o manipular objetos delicados.
Todo se organiza en células modulares que pueden reconfigurarse rápidamente, lo que permite simular distintos escenarios y evaluar cómo reaccionan los humanoides ante situaciones nuevas.
Uno de los pilares del entrenamiento es la repetición intensiva. Para perfeccionar un solo movimiento, un robot puede repetirlo hasta 1.250 veces. Este proceso, que recuerda al aprendizaje humano, genera grandes volúmenes de datos que alimentan los modelos de control y aprendizaje automático.
Cada ajuste, cada error y cada corrección se convierte en una información muy valiosa para mejorar el rendimiento futuro de estas máquinas.
Según señala Zhu Kai, director del centro, cada robot trabaja acompañado por dos entrenadores humanos. Añade que estas máquinas deben entrenarse de forma exhaustiva en distintos escenarios para desarrollar lo que él denomina "inteligencia funcional". No basta con que sepan moverse, sino que deben coordinar visión, equilibrio y manipulación con precisión.
Kuafu, el 'alumno modelo'
El protagonista principal de este programa es Kuafu, un robot humanoide de aproximadamente 1,65 metros de estatura que actúa como alumno modelo. Kuafu y otros robots similares combinan locomoción, manipulación fina y coordinación en entornos que cambian de manera constante. De esta forma, los ingenieros pueden medir su capacidad de adaptación, un factor clave para que estos sistemas funcionen fuera de laboratorios controlados.
El objetivo final es ambicioso y se trata de integrar robots humanoides en fábricas, almacenes y hogares, sustituyendo o complementando tareas humanas, especialmente las más repetitivas, peligrosas o físicamente exigentes. Al entrenarlos en condiciones realistas y a gran escala, China busca acelerar su desarrollo y su salida al mercado.
Sin embargo, este avance también abre el debate sobre el futuro del trabajo y la convivencia entre humanos y robots; la aceptación social, la seguridad y la redefinición de roles laborales serán desafíos inevitables.
Aunque la versión oficial es que estos robots complementarán a las personas, lo cierto es que su presencia masiva podría transformar profundamente el mercado laboral y surge la duda de si, llegado el día, seremos más compañeros o rivales.