Los colores que favorecen: cómo usar la colorimetría
La elección del color en función del tono de tu piel, ojos y cabello determina qué tonalidades de maquillaje y de ropa dan luz a tu rostro y potencian tus rasgos
¿Alguna vez te has comprado una prenda que te queda perfecta, pero sientes que no te termina de favorecer, o, por el contrario, sin apenas arreglarte, todo el mundo te dice que estás radiante? Debes saber que no es una casualidad, sino que hay un elemento oculto que influye más de lo que imaginas en cómo te ves y en cómo te perciben los demás: es la colorimetría. Una vez que la conozcas tendrás la clave para elegir los colores que potencian tu belleza natural y rechazar los que apagan tu rostro a la hora de maquillarte y de vestirte.
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Piel, ojos y cabello
La colorimetría estudia el color que se debe aplicar según los rasgos: piel, ojos y cabello. A partir de esta combinación única se determina una paleta personal que ilumina tu rostro, realza tus facciones y atenúa las imperfecciones. Por eso, hay unos colores con los que te ves más fresca, descansada y favorecida, y otros con los que pareces cansada aunque hayas dormido diez horas.
No se trata de rechazar tonalidades, sino de encontrar la versión adecuada para ti dentro de cada gama, porque todos los colores tienen variantes frías y cálidas, intensas o suaves, claras u oscuras.
'Teoría de las 4 estaciones'
Como primer paso para descubrir tu paleta, puedes hacer una prueba sencilla en casa. Solo necesitas luz natural, el rostro limpio y dos prendas: una plateada o blanca y otra dorada o mostaza. Acércalas al rostro y observa cuál te ilumina más; si el plateado te favorece, tu paleta es fría, y si te queda mejor el dorado, tu paleta es cálida.
A partir de ahí entran en juego otros dos factores: la luminosidad y el croma. La luminosidad indica si tus rasgos son claros u oscuros, y el croma determina si tus rasgos son brillantes y uniformes o suaves y con matices. La combinación de estos elementos te sitúa dentro de la llamada Teoría de las 4 estaciones: invierno, verano, otoño o primavera.
Invierno
Las personas con colorimetría invierno suelen tener rasgos fríos, profundos y brillantes. Piel con subtonos fríos (rosados o azulados), ojos intensos (azules, grises, verdes o marrones oscuros/negros) y cabello oscuro o rubio ceniza. Les favorecen los colores intensos y fríos: fucsias, magentas, azules marinos, esmeraldas, morados y negros muy puros. Los tonos cálidos como el melocotón, el coral o el mostaza, tienden a apagarles el rostro.
Verano
El verano, también frío pero más suave y claro, se caracteriza por pieles rosadas o beige, ojos azules, verdes o grises, y cabello rubio ceniza, castaño claro o grisáceo. Se ve mejor con tonos delicados y pastel: rosas empolvados, verdes menta, azules grisáceos y lavandas. Los colores muy vibrantes o cálidos, como el naranja o el amarillo intenso, les resultan demasiado estridentes.
Otoño
Las personas con esta colorimetría presentan una piel consubtonos cálidos (dorados o melocotón), pelo castaño, cobrizo o pelirrojo con reflejos cálidos, y ojos marrones, verdes, ámbar o avellana. Sus tonos ideales son los cálidos, apagados y envolventes: marrones, caquis, verdes oliva, naranjas oscuros y dorados. El negro puro y los pasteles fríos son poco favorecedores para este grupo.
Primavera
Por último, la primavera representa la luz y la calidez vibrante y se caractreiza por piel de subtono cálido (dorado o melocotón), ojos claros o brillantes (azules, verdes, o miel) y pelo rubio dorado, castaño claro o pelirrojo. Les sientan de maravilla los colores vivos y alegres: salmón, coral, verde hierba, amarillo cálido, turquesa, rosa brillante o beige dorado. Los tonos oscuros y los grises fríos pueden endurecer el rostro y restar luminosidad.
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Efecto 'buena cara'
Una vez que conoces tu paleta, vestirte por la mañana deja de ser un dilema, las compras son más rápidas y acertadas, tu armario funciona mejor y hasta tu maquillaje se ve más natural y coherente con tus rasgos.
Puedes usar los colores de tu estación en blusas, jerséis, bufandas o pendientes, es decir, en todo lo que enmarca el rostro, y si te enamoras de un color que no te favorece del todo, siempre puedes incorporarlo en la parte inferior del cuerpo o compensarlo con accesorios de tu paleta cerca del rostro.
Ya lo ves, la colorimetría no cambia tu físico, pero sí transforma cómo se proyecta tu imagen. Es un efecto buena cara inmediato, una herramienta sencilla y sorprendentemente poderosa para resaltar lo mejor de ti.
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