“El esfuerzo y compromiso de las jugadoras nos llevaron a tener un buen final de temporada”
“Merece la pena jugar en Europa, pero siempre que tengas recursos suficientes y no pierdas la calma en los momentos complicados”, apunta
El técnico manchego, Lucas Fernández, deja el banquillo del Lointek Gernika después de tres temporadas, pero antes repasa un curso lleno de dificultades que puso a prueba a todo el club.
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¿Qué sensación le dejó la temporada, con esas cuatro victorias en los últimos cinco partidos que aseguraron la permanencia del Lointek Gernika?
Creo que en el análisis no hay que dejarse llevar por el resultado, sino por el camino recorrido. Sobre todo, por cómo hemos sabido afrontar las dificultades y, en ese sentido, hay que agradecer a las jugadores, y lo decía el otro día tras ganar al Avenida, que hayan creído siempre en el trabajo, que hayan puesto todo su esfuerzo desde el principio cuando ya perdimos a las dos americanas y a Salvadores en la primera jornada, tuvimos que afrontar una competición europea muy exigente y una primera vuelta en la que no hubo tiempo para preparar lo que venía. Llegó Sara Krnjic para ayudarnos a entrenar, luego llegó la incertidumbre de los partidos contra el equipo israelí... Son pequeños peajes que hubo que pagar, pero que hicieron que el equipo fuera ganando en madurez. Atravesamos ese momento valle de enero y febrero, con alguna victoria importante y luego otros partidos a los que llegamos en condiciones precarias. A eso se suma una Liga Femenina cada vez más difícil, pero encontrar esa respuesta y dar un paso adelante al final te reconforta. Esa constancia ha llegado de parte de todos, si no habría sido imposible.
Ha dado la impresión de que ha habido que adaptarse a nuevos escenarios constantemente, incluso desde antes de empezar la temporada con la aceptación de la plaza europea.
“La constancia en el trabajo ha llegado de parte de todos, si no habría sido imposible sacar adelante la temporada”
El club decidió apostar por la competición europea en el último momento, pero pensamos que podíamos afrontarla porque teníamos la experiencia e incorporamos a Joy Adams, una jugadora que nos permitía hacerlo con garantías al ampliar la versatilidad del equipo. Teníamos once jugadoras, aún con la lesión de Naia Zubiaga, podíamos cuidar a una de las extracomunitarias para la liga, pero llegaron las lesiones de Williams y Jones, que ya eran dos jugadoras ajustadas a la realidad económica del club, y la de Salvadores, que se alargó a tres meses. En ese momento, no antepusimos el plano deportivo al económico, no nos volvimos locos en un mercado que tampoco ofrecía mucho, pero casi tuvimos que abusar del fisio para que entrenara con el equipo. Esa primera parte de la temporada, junto a la competitividad de la liga, nos pudo lastrar en ese periodo de diciembre y enero en el que algunas jugadoras estaban muy cargadas de partidos por los compromisos de selecciones. Competimos bien algunos partidos que al final perdimos, pero había la sensación de que estábamos haciendo las cosas bien. Ese reajuste de marzo, con los dos parones, nos ha costado a todos mucho. Pero nosotras nos rearmamos bien, tuvimos ese puntito de fortuna y logramos tener metido al equipo hasta el final.
Y vista la temporada, ¿cree que ha merecido la pena jugar en Europa? O que merece porque jugar Europa lleva a pasarlo mal en la liga muchas veces y no solo al Gernika.
Tuvimos una presencia en la Eurocup muy buena, con una primera fase notable pese a las dificultades, luego una eliminatoria ante el Pecs, que estaba pensado para llegar mucho más lejos, que sacamos adelante de forma brillante y emocionante para caer ante el Villeneuve d’Ascq, otro gran equipo. Todo esto nos hace tener orgullo, pero es verdad que cuando no tienes los recursos ni el mercado te los ofrece para sumar refuerzos temporales y sustituir lesiones se hace complicado para clubes como el Gernika. Eso es lo que te lastra, pero por otro lado jugar en Europa te hace dar un punto de competitividad importante y te suma experiencias. Yo creo que compaginarlo con éxito depende más de la capacidad que tengas fuera de la pista para gestionar los problemas. Nosotras siempre lo hemos dado todo y pudimos controlar las cargas en los partidos contra el equipo de Azores, aunque jugar allí nos obligó a quedarnos un día más porque el coste de los vuelos era desproporcionado. Pero pudimos sacar dos días después un partido clave ante el Joventut. Sin embargo, tras ganar por veinte puntos al Pecs en la ida del primer cruce de la Eurocup caímos en casa contra el Leganés. Los esfuerzos se van acumulando y la igualdad de la competición tras la primera vuelta te lleva a estar en situación complicada. Te diría, por eso, que sí merece la pena jugar en Europa, pero siempre que tengas recursos suficientes y no pierdas la calma en los momentos complicados. Nosotras, desde dentro del grupo, siempre hemos tenido claro que con el trabajo iban a venir cosas buenas.
Además, como repite, se ha vivido una Liga Femenina con más exigencia que nunca. Uno de los equipos descendidos ha sumado once victorias y los dos ascendidos han acabado entre los ocho primeros, algo que no había ocurrido antes.
La verdad es que ha sido espectacular, si lo piensas. Y, al final, el Gernika ha acabado por encima del Estudiantes, que ha cambiado al entrenador y cinco o seis jugadoras, o del Joventut, que ha descendido cuando arrancó con una plantilla potente. Cualquiera ha podido ganar a cualquiera, al final nadie puede relajarse porque casi todos se juegan algo. Para mí, es la mejor liga europea junto a la francesa en el sentido de que te obliga a estar al 100% cada fin de semana porque si no lo vas a pasar mal. Y eso da más valor a lo que hemos hecho.
El equipo ha querido tener siempre una impronta, un estilo de jugar alegre y rápido, pese a que quizás en algunos momentos lo aconsejable era lo contrario.
“El equipo siempre ha tenido un perfil más ofensivo que defensivo, pero al final ajustamos los roles y pudimos encontrar la solidez”
Lo hemos intentado, pero en muchos momentos hemos valorado que pese a no tener muchas rotaciones, el cansancio nos podía llegar de una forma u otra. El equipo ha hecho un esfuerzo por adaptarse a roles cambiantes. Pasamos casi toda la primera vuelta con Matarranz, que venía de Estado Unidos, jugando quince-veinte minutos. O Polleros, que tampoco iba a tener un papel muy visible y nos ayudó mucho en los primeros meses. Hemos apostado mucho por jugar con cinco abiertas, con Jankovic de cinco, con lo que eso suponía ante jugadoras de un perfil muy interior. Hemos tenido a Bessoir, con capacidad de hacer varias posiciones, a Castedo que podía jugar de uno o de dos... Cuando volvió Salvadores, pudimos hacernos con un cinco como Vonleh más de pintura que nos dio unas cosas y nos quitó otras. Su llegada coincidió con esa parte final de la Eurocup y nos costó mantenernos en la idea. Pero las temporadas pasan por saber manejar los momentos. Sí es verdad que la propuesta del equipo siempre ha sido más ofensiva que defensiva porque quizás no teníamos el perfil de jugadoras para hacerlo de otra manera. Pero una vez ajustamos todo otra vez logramos encontrar solidez para el tramo final de la temporada, también porque logramos juntar tres semanas con toda la plantilla por primera vez.
Olaeta, que ha hecho una gran temporada, y Westerik, han tirado siempre del equipo al ser las dos que permanecían del año anterior.
Sí, ellas sabían lo que había, lo que pide Maloste, y han ejercido de líderes para no dejar a nadie atrás. También Adams, con su experiencia, ha puesto esos cimientos para construir el día a día. El esfuerzo y el compromiso de las jugadoras, ayudarse en los momentos de presión, han sido la gasolina que nos ha llevado a tener un buen tramo final de temporada.
¿Y qué sabor le queda en su marcha después de tres temporadas?
“Estoy orgulloso de no haber puesto delante los caprichos sobre lo que se podía hacer, ya que es lo que elegí desde el primer día que pisé Gernika”
Yo me voy muy satisfecho del trabajo que he hecho en el club en unos momentos muy delicados y difíciles. En la profesión va la presión y sufrir cuando ves que la gente quiere dar una mejor versión, pero no le alcanza por su capacidad física en ese momento. Yo disfruto mucho con el trabajo diario, el feedback con las jugadoras ha sido muy bueno y repito que me quedo con el camino recorrido, con haber tenido la capacidad de no anteponer caprichos o postureos sobre lo que se podía hacer porque así es como elegí ser desde el primer día que pisé Gernika.
Además, las jerarquías en la Liga Femenina han cambiado y ver al Gernika entre los ocho mejores ya no va a ser tan habitual. Es algo que los aficionados deberían entender.
Eso puede ser lo más complicado porque tampoco tiene el club un gran altavoz para trasladar esa idea. Y también el que ha vivido esa realidad puede extrañarse de que ahora no sea así. Al final, la gente que conoce la competición sabe lo que hay. En estos tres años en Gernika hemos tenido que ajustarnos a una realidad económica muy delicada, pero han aparecido y van a aparecer proyectos muy importantes, seis o siete con muchos recursos que hacen que alcanzar el octavo puesto que lleva al play-off suponga una lucha encarnizada. Por eso, destaco el valor de competir hasta el final y acabar por delante de clubes como el Estudiantes o el IDK y quedar casi tan cerca del descenso como del play-off.