Todo queda en familia

Casi 6.000 espectadores presencian la derrota del Athletic ante la Real en el que ha sido el primer derbi vasco en San Mamés

12.09.2021 | 14:08

Doce horas después de dar por finalizada la victoria de los de Marcelino ante el Mallorca, San Mamés se ha vuelto a abrir para el derbi femenino entre Athletic y Real Sociedad. 5.949 personas aprovecharon la soleada mañana de domingo para disfrutar del que ha sido el primer encuentro de pago desde el inicio de la pandemia. Y es que, como los socios no agotaron las entradas disponibles, las taquillas se han abierto a primera hora de la mañana para el público general con poco más de 2.000 localidades. Por lo que la afición rojiblanca no las ha querido desaprovechar. De esta forma, muchas familias, algunas jugadoras de fútbol base y algún que otro despistado aficionado txuri-urdin han copado el primer anillo de San Mamés para presenciar la segunda jornada de la Primera Iberdrola.

La afición ha comenzado con ganas. Himno en la garganta y bufanda en alto. Sin embargo, el gol en propia puerta de Moraza ha congelado los pulmones de los presentes. La Real se ha puesto por delante en el marcador, pero el derbi era en San Mamés, y los casi 6.000 espectadores no iban a permitir que las donostiarras cogieran alas. Así, La Catedral ha aplaudido a rabiar para acallar la ovación txuri-urdin y para levantar a unas cabizbajas rojiblancas. El tanto en contra ha llegado en un saque de esquina y, por eso, los presentes se pusieron las pilas en las jugadas a balón parado. Córners y faltas han sido acompañados por ruido. Mucho ruido. Sin embargo, aunque las cabalgadas de Lucía, los intentos de Peke y las aproximaciones de Nekane han sido acompañadas por el público, la victoria ha viajado al otro lado de la A-8. Es decir, aunque se han golpeado los asientos hasta el final y aunque Peke ha levantado en el 92 al estadio rojiblanco, el que ha sido el primer derbi vasco en San Mamés se ha ido para la Real Sociedad.

HOMENAJE A TIRAPU

Antes del encuentro, dos bertsolaris han hecho las delicias de los más madrugadores mientras medían sus fuerzas en defensa de cada equipo. Sin embargo, el momento emotivo ha llegado cuando Ainhoa Tirapu saltó al césped. No lo ha hecho vestida de corto, como las 358 veces que defendió la portería rojiblanca, sino con sus mejores galas para recibir un sentido homenaje. Porque, a pesar de que la guardameta se retiró del fútbol profesional en abril de 2020, no pudo despedirse de la afición como debería por culpa de la pandemia, por lo que el club ha querido aprovechar la apertura de San Mamés para realizarle el homenaje que se merece. Así, antes de que el balón echara a rodar, Tirapu ha recibido de manos de Iribar una camiseta enmarcada con el dorsal 358, número que quedará en la historia del conjunto femenino del Athletic. Y es que, después de 15 temporadas en Lezama, la exguardameta es la cuarta jugadora con más encuentros en la historia del club, aunque su puesto está seriamente amenazado por una Eunate -con 357 partidos- que esta mañana se despidió en el minuto 66, le ha sustituido Peke, con una ovación de San Mamés.

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