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Las manos de los Once Aldeanos

Carmelo cedrún conquistó una liga y tres copas con el Athletic, la última, la de 1958, ante el madrid en el bernabéu

Las manos de los Once AldeanosIban Gorriti

El tiempo va poco a poco y de manera irremediable apagando las vidas de las personas. Pero los recuerdos permanecen imborrables a su paso. Carmelo Cedrún, uno de los mejores guardametas que ha conocido el Athletic, falleció a los 95 años tras defender al club de sus amores durante 14 campañas y conquistar, además de una liga y dos Copas, una tercera, la más mediática de todas: la de 1958 nada más y nada menos que contra el Real Madrid y ante la mirada de Francisco Franco.

Cedrún relataría en unaentrevista con este periódico en 2012 alguna anécdota de aquel icónico equipo, el de los Once Aldeanos, del que formó parte. Fue las manos de una plantilla legendaria que sorprendió al propio dictador.

“No queríamos jugar en Madrid, pero el que mandaba era Franco y dijo que en Madrid. Estábamos con fortaleza y ánimo. El Athletic en partidos cumbre es peligroso. En los córners me venía Di Stéfano a preguntar a ver qué prima teníamos. Decía que ellos diez veces más, pero yo le contestaba que era igual porque no iban a ganarnos”, relataba el guardameta vizcaino.

Poco después, una vez conquistada la Copa, llegó un momento curioso en el palco: “De lo que no me olvido es que fue Piru a recoger la Copa y Franco le dijo pero, ¿otra vez vosotros?. Y Piru, el zorro de Piru, le contestó y el año que viene también. En Madrid dolió muchísimo que esa Copa viniese a Bilbao”.

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De aquel equipo diría Cedrún que hubieran sido los mejores del mundo. Pero que faltaba disciplina. Algo lógico en un fútbol muy distinto al actual. “Nuestro equipo, si hubiese tenido un preparador físico y se hubiese cuidado la alimentación, habría sido el mejor del mundo. Pero no se hacían las cosas bien. Cuando le ganamos la liga al Barcelona en San Mamés estábamos concentrados en Larrauri y si jugábamos a las cuatro y media, a las dos no habíamos empezado a comer. Piru nos decía que no teníamos ni idea, tenía razón. Tarde para comer y comíamos de todo: sopa, carne, merluza, todo. Mauri y Maguregi gritaban Viva la boda. De allí, montar en el autobús y al campo. De un día para otro te aparecía uno con tres kilos de más”.

Las memorias de un equipo para la historia, que ha perdido a sus manos: a Carmelo Cedrún.