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Lo mejor y lo peor del Alavés-Athletic

Los leones brindan su homenaje a Valverde en su partido 500 como entrenador del Athletic en un derbi que resuelve con destellos

Lo mejor y lo peor del Alavés-AthleticAdrián Ruiz Hierro

El Athletic durmió anoche a pierna suelta gracias su victoria en el derbi de Mendizorrotza que le pone en la órbita europea a falta de cuatro jornadas para el cierre de la liga tras superar a un Alavés que se vio ganador, pero que no contaba con la irrupción repentina de tres futbolistas con mayor talento técnico en los rojiblancos como son los casos de Robert Navarro, Oihan Sancet y Nico Williams, que dieron la vuelta a la tortilla con la magia de sus acciones individuales.

Lo mejor: El cambio de cara en el segundo acto y las individualidades

Dicen que los partidos no se ganan hasta el que pite el colegiado. Una máxima que castigó al Alavés, que se había adelantado en el marcador hasta en dos ocasiones, y que premió al Athletic, que no se dio por rendido y que tiró de fe para remontar un derbi que se le había puesto feo con el 2-1 mediado el segundo periodo, pero que supo sacar adelante en una trepidante recta final, en la que echó mano de las individuales de futbolistas cuyo objetivo es ofrecer acciones como las que firmaron en Mendizorrotza y de las que han carecido en la mayoría de los partidos de este curso.

Robert Navarro hizo buena una de sus virtudes, ser importante cuando ejerce como revulsivo, de ahí la plusvalía que supone, pese a que se eche de memos una mayor regularidad y un mayor impacto cuando comparece de inicio. Sancet, al que le debió ‘picar’ su tercera suplencia consecutiva, regaló una de esas jugadas que en ejercicios anteriores eran casi habituales y dieran tanto al Athletic, aunque no por ello le salva de una temporada muy decepcionante; y Nico Williams, que calienta motores para el Mundial –que es uno de sus grandes retos personales para que nadie se engañe–, puso la guinda con un doblete decisivo tras sendas asistencias de gol de Gorka Guruzeta, que jugó un partido muy notable pero que no saldrá en la mayoría de las fotos, que ponen su objetivo en los goleadores por encima de otro actores igual de determinantes. Se entiende que el fútbol es un deporte colectivo.

Lo peor: La mala imagen del primer acto y los despistes defensivos

Se trata de la primera ocasión que el Athletic marca en liga cuatro goles lejos de San Mamés –lo hizo también en Copa ante la Cultural Leonesa aunque necesitó 120 minutos para ello–, un dato que merece la pena destacar y que explica una de sus razones de la victoria sobre un Alavés al que deja muy tocado, pero no es óbice para tapar las debilidades que reiteradamente ha proyectado durante este curso. Una de ellas se detectó en el mal juego desplegado en una primera en la que no lanzó entre los tres palos de la meta de Sivera, una pobreza que no acaba de corregir y que obliga a duplicar esfuerzos por deméritos propios.

El Athletic ha encajado en los 34 partidos recorridos hasta la fecha la friolera cifra de los 50 tantos, una estadística que retrata una fragilidad que prácticamente nadie la intuía a inicios de campaña. Anoche volvió a autoflagelarse con graves errores que le costaron los dos goles alavesistas y con el añadido de que uno de los damnificados fue Aymeric Laporte, un central top y que salió en las fotos de esas acciones, con mayor alevosía en las del 2-1, cuando el argentino Tenaglia, otro central, le ganó el pulso en una acción a balón parado. La media de tantos encajados llega a uno y medio por partido, un quebradero de cabeza que perseguirá hasta el final de liga al conjunto rojiblanco, especialmente si se queda sin pasaporte a Europa.