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Lo mejor y lo peor del Real Sociedad-Athletic

El conjunto rojiblanco no ofrece el músculo competitivo suficiente como para poder meterse en una final de Copa

Lo mejor y lo peor del Real Sociedad-AthleticEfe

El Athletic se queda sin la final de Copa.Una frustración que es consecuencia de sus deméritos, porque el conjunto rojiblanco no estuvo ni en San Mamés en el partido de ida ni anoche en Anoeta a la altura de una semifinal en la que no ha sido capaz de hacer gol alguno, una ineficacia que solo puede producir una eliminación que desnuda una vez más las debilidades que penalizan al conjunto de Ernesto Valverde.

Lo mejor: Llegar al tramo final con una mínima opción de forzar la prórroga

El Athletic, mejor dicho, una buena parte de su masa social tenía asumido que las opciones de que el conjunto rojiblanco se clasificara para la final eran reducidas por las sensaciones que ofrece el colectivo de Ernesto Valverde, que se refugiaba en sus últimos buenos resultados en liga ante rivales menores para albergar esperanzas de remontar una eliminatoria en la que la Real Sociedad ha sido superior en el cómputo de los 180 minutos. Así y todo, los leones llegaron con cierta vida al último tramo del duelo de Anoeta para forzar como mínimo la prórroga, pero se trataba de un cálculo resultadista, un pequeño señuelo que se esfumó en un suspiro.

El escaso fútbol que volvió a proyectar el Athletic da para apenas sacar conclusiones positivas y las que se puedan rescatar se detectan en algunos nombres propios, como el de Aymeric Laporte, ya que una vez que ha cogido el cien por cien en el matiz físico demuestra el nivel que ofrece, acorde a un central top y, como tal, estará muy dolido por ver cómo se escapa la opción de jugar su segunda final de Copa como rojiblanco después de haber competido en la de 2015. Iñaki Williams también salió frustrado, fue uno de los pocos de su equipo que se salvaron de la quema, pero su sueño de levantar una Copa como capitán debe esperar.

Lo peor: La pobreza futbolística y la sensación de una impotencia frustrante

Las palabras en el fútbol se evaporizan en un abrir y cerrar de ojos, vamos que la importancia de las mismas se quedan en los titulares mediáticos. Como las que pronunció Valverde en la previa del partido de anoche, en las que proclamó que la intención del Athletic en Anoeta “es ir claramente a ganar”. Queda muy bonito para la galería, acorde al papel de un entrenador, pero que de nuevo se quedaron en papel mojado, porque no hubo rastro alguno de la supuesta ambición y hambre que se pedía que proyectaran sus futbolistas, indolentes ante la posibilidad de jugar una final de Copa, lo que choca con la genética de este club, que ha presumido su querencia por esta competición y que anoche pareció despreciarla en algunas actitudes.

Porque el Athletic ha jugado con fuego desde que arrancara la Copa en la eliminatoria con el Ourense, un equipo de Primera RFEF al que apeó en la prórroga; mismo escenario que sucedió en la siguiente ronda ante el Cultural Leonesa, de Segunda División; ante el Valencia le sonó la flauta con el tanto de Iñaki Williams en el minuto 96 y cuando le ha tocado jugársela con un rival importante se le ha visto las costuras y se ha quemado. La sensación de impotencia, como ocurrió en el capítulo de ida, de los leones ha sido frustrante a lo largo de toda la eliminatoria, fruto de un fútbol precario y de una falta supina de ideas ofensivas que retratan las debilidades de un Athletic que a día de hoy es muy poco creíble.